El mes de la bestia
En Economía

El otro día me comió la cabeza una bestia. Pude sentir todos sus dientes hundiéndose en la carne y la repentina violencia del desgarro. Fue tan fuerte que me dejó paralizada, partida en dos. Así ando desde ese momento. La bestia no era grande ni chica. No era peluda, ni tenía el cuerpo cubierto de








