Special

Con el auge de las nuevas mini series de Netflix, las propuestas temáticas se han diversificado. Special, de ocho capítulos nada más, propone una mirada crítica sobre la discapacidad dentro de un mundo que parece cada vez más políticamente correcto ¿Es lo mismo la aceptación que la inclusión?

 Por Sofía Leila Peña

En abril del año pasado, Netflix lanzó una mini serie con una temática particular: bajo el título de Special, cuenta una historia ficcional de un hombre gay con parálisis cerebral quien oculta su discapacidad en el nuevo trabajo y se hace pasar por víctima de un accidente automovilístico. Con sólo ocho capítulos propone en cada uno un nuevo conflicto y un nuevo debate para replantearse aquellos temas políticamente (in)correctos, como la discapacidad y la inclusión de ésta en relación a la comunidad LGBTIQ+.

Uno de los primeros puntos a resaltar es que no hay un solo capítulo que no sea importante y necesario. Suele ocurrir que la mayoría de las series de Netflix que propone un contenido “inclusivo”, esa “inclusión” queda relegada a unos pocos minutos dentro de algún que otro episodio. Generalmente esas escenas llaman la atención porque son diferentes al resto de la serie en sí, resultan rupturistas.

Pero Special es episodio tras episodio, 15 minutos de inclusión, debate, polémica y reflexión constantes. Sistemáticamente propone la discusión sobre múltiples tópicos. Ya el hecho de ver a un hombre gay con discapacidad teniendo una conversación con su compañera de trabajo, una mujer afroamericana plus size, sobre cómo su empleador aprovecha sus identidades para explotar artículos en primera persona y volverlos virales. Sí, definitivamente habla de una serie notable.

Por primera vez, y en mucho tiempo, se observa una transparencia y honestidad brutal en la pantalla. Las escenas tienen una carga alta de sentimientos, tabúes y conflictos. Vemos al protagonista Ryan Hayes tomar los primeros pasos lejos de su madre Karen y hacia una carrera. Ella, por su lado, se encuentra constantemente en la disyuntiva entre resentirse con su hijo por consumir gran parte de su vida adulta y tener miedo de dejarlo ir.

En Argentina, el último informe del 2015 realizado por el Monitoreo de Discapacidades en TV, sólo un 10,3 por ciento alude a la representación de las personas con discapacidad. Mostró también que aparece más “recreada” (es decir caracterizada a través de personajes en tramas ficcionales) en vez de la participación de “personas reales”. Las representaciones sociales de las personas con diversidad funcional que se muestran en los medios suelen estar vinculadas a tres modos históricos de pensar la discapacidad: el Modelo de Prescindencia que tiende a “eliminar” o marginalizarlas; el Modelo Médico o rehabilitador que busca su “normalización” y el Modelo Social donde es la sociedad la que genera obstáculos que dificultan la accesibilidad.

Generalmente para referirse a la temática se apela a la espectacularización, a través de una mirada de tipo compasiva, de gran carga emotiva y que suele oscilar entre la subestimación de las personas con discapacidad (asociada a la idea de incapacidad) o su sobrestimación (relacionada a la idea de heroicidad). Mientras que, si no aparece esa mirada paternalista, suele producirse un fenómeno de invisibilización, no sólo en cuanto a la ausencia de estas personas frente a las cámaras (integrando equipos periodísticos, actorales, etcétera), sino también a la de su representación a través de personajes con discapacidad en las ficciones y a la omisión sistemática de la cuestión en la TV.

Special no tiene miedo de explorar la realidad de las citas y el sexo: se puede ver cómo Ryan tiene por primera vez relaciones con un trabajador sexual. La escena muestra la dinámica completa con un momento quizá incómodo, pero a la vez, muy íntimo y sincero, como el sexo mismo. La sexualidad en las personas con diversidad funcional suele ser tratada como algo apartado de la sexualidad “normalizada”. Y si bien la comunidad LGBTIQ+ es conocida por querer romper justamente con ese modelo hegemónico cisheterosexual, no quita que haya prejuicios y tabúes puertas para adentro.

Una de las primeras barreras a sortear que tiene el personaje es con una aplicación de citas. Para iniciar la conversación debe subir una o varias fotos donde la cara y el cuerpo se vean perfectos. Esta condición de perfección consiste en no ser ni muy marica, ni muy gordo, ni muy viejo, ni muy lampiño, ni muy peludo. Ni hablamos entonces de lo que ocurre con una persona con diversidad funcional. Estas aplicaciones están diseñadas para que unox segmente y sea segmentado. Es decir, discriminan. La sexualidad es personal, y se expresa, vive y experimenta de formas diferentes. El goce sexual de las personas con discapacidad no es mejor ni peor que el de los demás. Excluirlos del derecho a su propio goce es también discriminación.

Special no escapa a la complejidad. Funciona porque no busca romantizar las discapacidades, ni tampoco victimizarlas. Ryan puede ser cruel y desconsiderado, y a la vez vulnerable e inteligente. No se excusa su comportamiento ni endulzan su codependencia con su madre. Todas estas dualidades constituyen quién es el personaje. Es bueno y malo por momentos. Es un ser humano.


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