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Para el pueblo lo que es del pueblo: ¡Liberen las ...

Para el pueblo lo que es del pueblo: ¡Liberen las patentes!

Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada

Que no son, aunque sean

Que no hablan idiomas, sino dialectos

Que no profesan religiones, sino supersticiones

Que no hacen arte, sino artesanía

Que no practican cultura, sino folklore

Que no son seres humanos, sino recursos humanos

Que no tiene cara, sino brazos

Que no tienen nombre, sino número

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata“.

Eduardo Galeano

Josefina Martorell es la directora general de la oficina de Médicos Sin Fronteras para América del Sur de habla hispana. Tiene 37 años y trabaja en la organización desde 2011. Actualmente le toca estar detrás de un escritorio. Aunque parezca que es un rol con mayores responsabilidades, ella misma confiesa que  lo importante, “la posta”, está en el terreno. Su rol es darle voz y visibilidad a las personas que trabajan en el terreno. Es la primera latinoamericana a cargo de su área en 50 años de historia de MSF, casi que también la primera mujer. Hoy a Josefina le toca una misión desafiante: militar la liberación de las patentes de las vacunas contra COVID-19.

Martorell llegó a Médicos Sin Fronteras (MSF) hace 10 años y “de casualidad”, según sus palabras. Es Licenciada en Economía y cuando estaba haciendo la maestría en Barcelona, escuchó por primera vez el testimonio de una colega que había estado como parte de la organización “en terreno”. Esas dos palabras la impulsaron. No sabía bien ni el qué ni el cómo pero se animó. 

Según la solicitada de MSF, se encuentran recolectando firmas para que “no haya patentes médicas en esta pandemia y que las vacunas, medicamentos y diagnósticos para el COVID-19 lleguen realmente a todas las personas”. Es decir que, durante la pandemia, los laboratorios no lucren con la salud tratando a los medicamentos y vacunas como una forma de propiedad intelectual y creando una barrera al acceso de todas las personas. Que no traten a lo que podría ser “la solución de la pandemia” como una simple mercancía. Desde MSF consideran que el apoyo de la ciudadanía a la causa puede ayudar a “meter presión” en los debates que se están llevando a cabo sobre este tema en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Lo que piden es que los gobiernos exijan la exención de patentes de métodos de diagnóstico, tratamientos y vacunas para tratar el COVID-19 mientras dure la pandemia.

Hace más de seis meses que en la OMC, los gobiernos debaten la petición impulsada inicialmente por India y Sudáfrica. Es una discusión que debe llegar al consenso de todos los países que la conforman. Sí, 165 países consensuando en pandemia. Y con intereses.Sin patentes, se fomentaría la colaboración global para ampliar la fabricación, el suministro y el acceso de las herramientas médicas para el manejo de COVID-19 a toda la población. El punto es volver a “la solución de la pandemia” una solución realmente accesible y asequible para todas y todes les cohabitantes de este amenazado mundo. Entender que la pandemia sólo se terminará cuando todas las personas accedan a las vacunas, los tratamientos y los diagnósticos.

Algunos datos crudos

Según Our World In Data, al cierre de la última semana en el mundo se aplicaron 2,22 billones de dosis de vacunas contra COVID-19. Casi 400 millones sólo en Europa; Norteamérica le rasguña los talones con 381 millones de dosis, siendo 300 únicamente para Estados Unidos. Mientras tanto, Sudamérica recibió 136 millones de dosis y África, 39 millones. De aquí sale la frase “una veintena de países concentran el 90 por ciento de las dosis de vacunas”. No solo eso, se estima que hay un 20 por ciento que no va a recibir vacunas hasta el 2022. ¿Más datos? En los países más ricos se vacuna cada 10 segundos, mientras que en los países pobres 1 de cada 10 personas va a lograr inmunizarse en 2021. Al momento de la entrevista con Feminacida, Martorell contó que el 83 por ciento de las 1200 millones de dosis distribuidas en ese momento estaban en países con renta alta y sólo un 0,2 por ciento en países pobres. Al día de hoy, la cifra subió a 0,8 por ciento.

Estos datos muestran una total desigualdad en la distribución y el acceso a las vacunas. La directora de Médicos Sin Fronteras para América del Sur destacó el caso del fondo COVAX, creado para garantizar el acceso equitativo a las vacunas en el mundo. Este fondo buscaba en 2020 el compromiso de los países para distribuir equitativamente 2.000 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus en 2021. El 17 de Mayo pasado en Nueva York, la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, declaró: “El Mecanismo COVAX administrará su dosis número 65 millones en los próximos días. Debería haber administrado ya 170 millones. Cuando los líderes del G7 se reúnan en el Reino Unido el mes que viene –y sea muy probable que una segunda oleada mortal de la COVID-19 siga propagándose en la India y en muchos de sus vecinos de Asia Meridional– el retraso será de casi 190 millones de dosis. Ahora es el momento de donar las dosis sobrantes”.

Debido al aumento de la demanda interna, COVAX no pudo beneficiarse de los 140 millones de dosis que estaban inicialmente programadas para su distribución hasta finales de mayo a los países de ingresos bajos y medios. “Si a esto se añade el nacionalismo de las vacunas, la limitada capacidad de producción y la falta de financiación, queda claro por qué se ha retrasado tanto la implementación de las vacunas contra la COVID”, expuso Henrietta.

Y apostó un poco más fuerte: “Cuando los líderes del G7 se reúnan el mes que viene, podrían adoptar fácilmente una medida paliativa de emergencia”. Según un nuevo análisis de datos, los países del G7 y el grupo “Team Europe” de los estados miembros de la Unión Europea podrían donar unos 153 millones de dosis de vacunas si comparten sólo el 20 por ciento de las que tendrán disponibles en junio, julio y agosto sin impedirles cumplir su compromiso de vacunar a sus propias poblaciones.

La petición

Era octubre del 2020 cuando Sudáfrica e India “se la vieron venir” y comenzaron a pedir a la OMC que se suspendieran temporalmente las patentes de tratamientos, vacunas y diagnósticos mientras durara la pandemia. ¿Por qué lo previeron? Porque ya desde que “sus” vacunas estaban en fases clínicas, las grandes farmacéuticas ya estaban secreteando con los países más ricos sus condiciones secretas y bilaterales. Esto también es algo que rechazan enérgicamente desde MSF. 

Como los países tienen la potestad y responsabilidad de exigir este tipo de cuestiones en la OMC, Sudáfrica e India dieron el primer paso. Luego, muchos países apoyaron la petición pero los más poderosos como Estados Unidos, los que conforman la Unión Europea, el Reino Unido, Suiza, Japón, Australia y Brasil (que tiene más de 90 variantes distintas) se opusieron.  En palabras de la propia Martorell, la industria siempre nos va a hacer creer que no hay otra solución, que no hay otra vía. Por esto son los estados los que tienen la responsabilidad con el mundo de hacer lo contrario. 

Los Nadies de Galeano: el pibe que le exigió a Biden

“Sus sueños no son menos reales que los nuestros, su amor no es menos fuerte, sus vidas no son menos dignas. Pero porque viven en otro lugar, porque tienen menos dinero, porque las leyes internacionales son injustas, porque las compañías farmacéuticas son tan codiciosas, millones de personas más pueden morir de esta enfermedad. Sabes que esto está mal. Lo sabes en la médula de tus huesos”. De esta manera un activista estadounidense le pide a su presidente Joe Biden que piense en lxs otrxs, en lxs nadies. Le pide que cumpla su promesa de campaña: pedir el retirar las patentes para que las vacunas COVID-19 puedan compartirse con lxs otrxs para controlar la pandemia. Luego de haber recibido mucha presión, una carta pública donde 170 premios Nobel y ex jefes de Estado de 100 países le pidieron que “anteponga el derecho colectivo a la seguridad de todos a los monopolios comerciales de unos pocos”, Biden cedió. En la primera semana de mayo, casi de manera inimaginable, el presidente de los Estados Unidos se proclamó públicamente a favor de la liberación temporal de las patentes. 

Fuente: DREW ANGERER / AFP

¿Alcanzará? Quizás ahora que el país potencia manejado por Biden ya está ofreciendo marihuana y cerveza para que los más reacios se vacunen, quizás ahora sí piensen que no están solos en el mundo. Quién sabe. Que esté a favor Estados Unidos de la liberación de patentes es una señal de esperanza, pero no es definitorio. En las reuniones de la OMC hay que discutir sobre el texto, consensuar y, si dos tercios de los países votan a favor, ahí sí es otro cantar. 

¿Qué es mito y qué realidad?

Los países y las industrias farmacéuticas que se oponen a la liberación temporal de las patentes defienden su postura diciendo que si eso ocurriera afectaría al futuro de la inversión y la innovación tecnológica, que nadie más querría innovar. Martorell advirtió que se trata de otra mentira de los poderosos: “En pandemia la mayoría de los fondos para el desarrollo de las vacunas fue pública. Además, países no tan ricos pusieron sus cuerpos para los ensayos”.

Ante la pregunta por otra alternativa, comentó sobre la llamada “tercera vía”.  Es decir, los laboratorios hacen acuerdos con otros laboratorios de países en vías de desarrollo que pueden producir esas vacunas y darles la transferencia de tecnología (el famoso “know how”) pero con acuerdos secretos, con condiciones, precios y suministros que quedan en secreto. MSF cree que la solución no puede seguir pasando por el mercado. Las industrias ya tuvieron ganancias desorbitantes y los acuerdos bilaterales que ya tienen no los van a perder, los tienen asegurados. Además es una realidad que con la capacidad de producción que tienen hoy en día no pueden llegar a un nivel satisfactorio de suministro mundial. Algunos países de Latinoamérica recién van a tener vacunación masiva para mediados de 2022 mientras que en África, a fines de 2023. 

Otra realidad es que cuando decimos que de esta no salimos solos, no mentimos. Que se vacunen unos pocos con dos, tres dosis, ¿no es un riesgo para todes? Pero claro. Mientras no estamos inmunizando al menos con una dosis a gran parte de la población mundial, le damos más cuerpos al bicho para que se multiplique, cambie, mute, se vuelva mejor, más transmisible, más dañino. Esto ya lo vemos hoy con las variantes que tenemos en circulación. Las variantes de Reino Unido y Manaos, por ejemplo, demostraron ser más contagiosas y está en duda si además son más “agresivas”. La eficacia de las vacunas podría variar con las distintas variantes, como en la sudafricana, donde se ha visto una disminución marcada de la eficacia para enfermedad sintomática. Martorell invitó a insistir en que, si el virus sigue mutando, las vacunas no van a servir ni para las personas ya vacunadas. Si la solidaridad no alcanza, hay que mostrarles como su ombligo puede salir afectado. “Nos conviene a todos, todas y todes que esta pandemia termine cuanto antes para todas las personas en el mundo”, sintetizó. 

Por último, es importante destacar que más allá de la liberación de patentes un punto clave será la transferencia de tecnología o el famoso “know how”. Si las farmas no te dan la receta, el proceso podría volverse realmente lento y en algunos países hasta imposible. Por esto desde MSF también reclaman por un trabajo colaborativo, por la transferencia de conocimientos y tecnología. 

¿Qué sigue?

Como era de esperar, el respaldo de Estados Unidos permitió sumar nuevos votos a favor de la liberación de patentes, como los de Nueva Zelanda y Ucrania. Ya son unos 110 los miembros de la OMC, incluyendo a Argentina, los que brindaron un apoyo explícito. Sin embargo, el consenso no se alcanza gracias a la oposición férrea demostrada hasta el momento por la Unión Europa (UE), el Reino Unido y Suiza, sedes de las grandes farmacéuticas. 

Durante la última reunión informal en la OMC que se dio el pasado 8 y 9 de Junio, repitieron el argumento de que las patentes no son un obstáculo para producir vacunas como sí lo son otros factores vinculados al conocimiento técnico y práctico (el “know-how”), la capacidad tecnológica, la seguridad y la calidad del proceso. Mientras tanto Brasil, Australia, Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Noruega están entre las naciones que demostraron hasta ahora su oposición, aunque con matices. Y un tercer grupo, en el que están Chile, Canadá y Japón, se mostró abierto a profundizar el debate antes de definir una postura.

¿La contrapropuesta? La Unión Europea presentó una iniciativa basada en un acuerdo multilateral que incluya “precios asequibles” de los inmunizantes a los países que más lo necesiten y facilitar “el uso de licencias obligatorias”, lo que permitiría que más laboratorios desarrollen fármacos genéricos a cambio del pago de un canon a aquellos que poseen las patentes. ¿Otra vez los mercados marcándoles el tiempo a los Estados? La próxima reunión informal está prevista para el 17 de junio y el encuentro formal se daría recién el 21 y 22 de julio en ocasión del Consejo General del organismo.

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Bióloga y doctora de la Universidad de Buenos Aires. En su doctorado y postdoctorado se especializó en Inmunología. Es Investigadora Asistente de CONICET y docente del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Miembro del Comité Docente de la Sociedad Argentina de Inmunología y de la Comisión de Género del Departamento de Química Biológica, FCEN, UBA. Pertenece a la agrupación CienciaNuestra y de trabajadoras en CyT “Las Curie”. Fue parte de la Red Federal de Afectados de CONICET, creada frente al ajuste en CyT desde 2015 a 2019.

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