Libreras feministas: de la habitación propia al anaquel
En Cultura

Un cuarto propio para escribir era lo que, en 1929, Virginia Woolf reclamaba como símbolo del empoderamiento feminista. En este ensayo la escritora británica daba a entender que el espacio personal y la autonomía económica eran la clave para que las mujeres pudieran pensarse como sujetas políticas. Casi un siglo después, para algunas esa habitación


