Delicias de pandemia

Siempre fueron frías las manos de mi madre. Ahora reposan en mi frente, mientras de su boca salen reclamos. —¿Por qué no aflojás con el laburo? Después te agarra el estrés y pagás fortunas en psicólogo. ¿Hablaste con tus hermanas? ¿Las llamaste? Suelta, una frase atrás de la otra, casi sin respirar, después de no


