Celeste Luna, sin memoria no hay Ni una menos
En Violencias

La familia está reunida en la mesa. Ya terminaron de almorzar y los platos todavía están vacíos sobre el mantel, mientras la charla discurre sobre el trabajo, el estudio y la semana que está por llegar. La pesadez de los domingos a la tardecita se siente abrumadora en el aire cuando Celeste se levanta, prende


