Yo, ingeniera

Elegir qué estudiar una vez finalizada la escuela secundaria siempre implica pensar y repensar gustos, intereses, expectativas a futuro y posibilidades. Optar por el área de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (CTIM) significa, también, afrontar una carga significativa de mitos, dudas y miedos. Además, las barreras a superar aumentan cuando las que deciden apostar por la carrera de Ingeniería son las mujeres. Por este motivo es que Liz Montenegro Schiavoni decidió crear @yoingeniera.

¿Cómo incentivar a las jóvenes a luchar por sus proyectos dentro del área de la Ciencia y Tecnología? ¿Cómo ayudarlas a avanzar en un terreno casi exclusivo de hombres? ¿Cómo construir redes de contención y ayuda en medio de una pandemia que confinó a lxs estudiantes a la interacción a través de pantallas? 

A punto de graduarse de Ingeniera Química por la Universidad Nacional del Litoral y con todos estos interrogantes como punto de partida, Liz Montenegro Schiavoni decidió crear @yoingeniera, una cuenta en Instagram dedicada a ayudar a mujeres ingenieras que quieren pisar firme en un terreno pantanoso y desigual. 

“Cuando empecé la carrera estaba perdida, mis compañerxs también, y me di cuenta de que esto todavía sigue pasando”, sostiene en diálogo con Feminacida desde Mequinenza, España. Desde allí, cuenta cómo se le ocurrió el proyecto y cómo ve el panorama para las mujeres en su área. 

¿Qué objetivos te habías propuesto en un principio? 

Mi idea inicial era presentar las carreras, ayudar respondiendo consultas y también usar la cuenta como cable a tierra: diseñar los posteos me sirve como distensión personal, me desestresa. Esta página es también una forma de devolverle a la Argentina la posibilidad que me dio de estudiar en la universidad pública. 

¿De qué manera? 

Mi mamá viene de una familia de bajos recursos Si no hubiera sido por la universidad pública ella no podría haber estudiado y yo posiblemente tampoco, así que yo siento una deuda con el pueblo, con la Argentina. Entonces pensé desde mi posición en qué puedo ayudar. Sé que hay muchas chicas que no se animan a estudiar Ingeniería, que creen que la carrera es solo de hombres (incluso a mí, hubo quien me dijo que no podía estudiar la carrera era una profesora mujer). Son mandatos que te llegan de todos lados. Lo superé porque tengo un carácter super fuerte y porque mi mamá me crió sola y siempre me dijo “vos vas a hacer siempre lo que quieras en la vida”. 

¿Cuáles son las consultas más frecuentes de las personas que te escriben? 

Siempre hay preguntas diversas, las más normales son acerca de la salida laboral en las distintas ramas de la Ingeniería, pero desde el momento en que compartí el contacto de otras chicas que estudian diferentes carreras, muchas consultas las derivo a ellas para que hablen directamente. De todas maneras, me siguen dos públicos bien diferenciados: chicas que están en la secundaria y que están viendo qué es lo que van a estudiar y chicas que ya están empezando Ingeniería o son estudiantes avanzadas que me piden consejos de técnicas de estudio, especialmente en pandemia. 

¿Notás un cambio en el tipo de consultas a medida que se va prolongando la duración de la pandemia? 

Sí, ahora me hablan mucho para comentarme que no tienen motivación para estudiar, que no pueden avanzar, así que también pensaba hacer un posteo sobre eso porque es entendible en este contexto que estudiar cueste más. Les digo que lo tomen con calma, que no pasa nada ni se les termina el mundo si se demoran un poco más (risas). 

Mujeres en Ciencia y Tecnología 

La Secretaría de Políticas Universitarias arroja que, al 2017 el porcentaje de mujeres estudiantes de ingeniería ascendía a un 36%. 

¿Por qué creés que todavía hay pocas ingenieras? ¿Cuál considerás que son los obstáculos para las mujeres a la hora de decidir estudiar una carrera de ciencias duras? 

Creo que hay una parte que es desconocimiento acerca de cuáles son las oportunidades de carrera y las diferentes ramas. Por otro lado, la desestimación general y social que hace que gente conocida a la cual acudís para un consejo tenga esos mitos culturales tan arraigados que te transmiten la idea de que no podés estudiar y entonces ni lo vas a considerar como posibilidad. Eso influye un montón. De hecho, hoy conociendo la variedad de carreras que hay me replanteo si hubiera elegido Ingeniería Química desde un principio. 

¿Cuál considerás que es el mayor desafío hoy en día para las mujeres en el área de Ingeniería, tanto como estudiante como en el campo laboral? 

A nosotrxs en general nos tachan como que somos súper conservadorxs, antiguxs y estructuradxs y justamente los buenos ingenieros e ingenieras tienen que ser al revés: capaces de derribar barreras, de replantearse cosas. En cada una existe el potencial para llegar a donde creemos. Es un camino de sacrificio, pero el crecimiento personal es tan grande que te cambia la vida, y vale la pena. Creo que todas deberíamos tener la oportunidad de construir el mundo que queremos para el futuro a través de las herramientas que creamos capaces de manejar.

En la empresa en donde ingresé a trabajar estoy dando mi granito de arena para que más personas tengan acceso a pañales más baratos, por ejemplo. Yo me planteo estas cosas antes de entrar en una empresa y observo sus valores. A mi no me interesa enriquecer a alguien y generar más desigualdad en el mundo. Esta compañía tiene valores estupendos, con mucho foco en la igualdad de género: hay por reglamento la misma cantidad de varones que de mujeres, hay inclusión de diversidades y población LGBTIQ+ y eso me parece fundamental si queremos transformar el mundo. 

Ciencia y falta de oportunidades 

Se denomina “efecto Matilda” al fenómeno por el cual las contribuciones de las mujeres a la ciencia se le atribuyó a los hombres, quitándoles representación y reconocimiento. Esto influye al momento de encontrar referentes femeninos dentro de las ciencias duras. ¿Qué referentes mujeres tenías antes de convertirte en Ingeniera? ¿Cuáles tenés ahora? 

Un gran modelo aspiracional en mi vida es mi mamá: salió de una situación económica complicada, toda la vida se hizo cargo de mí sola, sin ayuda, mientras mantuvo su trabajo (es odontóloga) y su casa. Logró una estabilidad económica, es una mujer muy luchadora que, además, desde chica me incentivó mi pasión por la ciencia. Por ejemplo, anotaba todas las preguntas que le hacía y escuchaba mis explicaciones sobre las hamacas y la gravedad 

Antes de empezar a estudiar no conocía a ningún ingeniero ni ingeniera y ahora no sé si tengo un modelo a seguir, aunque admiro el trabajo de muchas mujeres que participan a nivel nacional y en mi facultad. En general, la mujer que hoy se dedica a STEM (por las siglas en inglés de Science, Technology, Engineering and Maths o CTIM, en español) es valiente y tiene ganas de romper con algo que nos viene acompañando desde hace mucho tiempo, y me gusta que se les abran espacios para animarse a participar. 

https://www.instagram.com/p/B_sI5l0B1Zr/?utm_source=ig_web_copy_link
En una publicación de tu cuenta afirmaste que “Estudiar una carrera STEM es romper con los estereotipos, ser revolucionaria y por más de que sea un desafío, es nuestra forma de cambiar el mundo”. ¿Cómo ves el panorama actual para que las mujeres efectivamente revolucionen el área de la Ingeniería? 

Yo creo que me cuestiono todo en la vida y siento que somos una generación que trae muchos cambios. Y creer que las mujeres no somos capaces de dedicarnos a las ciencias “duras” hace que se pierda de eso que tenemos para dar. Tengo ganas de empezar una sección en @yoingeniera de pensamiento crítico y ver estas realidades que tenemos en frente y preguntarnos por qué suceden ciertas cosas: cuestionar nuestro uso de las redes sociales o publicidades que reproducen estereotipos. Me pasó hace poco que cuestioné un montón de cosas a partir de una publicidad de insumos menstruales donde el mensaje era “sentite bien con vos misma” y mostraban mujeres maquillándose y probándose ropa. 

Se vuelve un mandato y una reproducción de estereotipos al mismo tiempo… 

Exacto, por eso creo que sentirse bien puede ser hacer un curso (lo cual aliento desde la cuenta) y aprender cosas nuevas, mucho más allá del ropero y el maquillaje. Por otro lado, me parece importante destacar que admiro mujeres que llegan a puestos de alta jerarquía en la industria, pero tampoco quiero que quede como la única vía posible: si realmente te hace feliz llegar a eso, dale para adelante. Si, además, te hace feliz formar una familia, también. Ahora es posible lograr un equilibrio entre intereses personales por fuera del trabajo y un desarrollo profesional. Yo todavía no sé lo que quiero. 

Por último, tu cuenta constituye sin lugar a dudas un puente dentro de una red de contención y ayuda para las mujeres científicas o que deseen serlo. ¿Qué mensaje les podrías dejar a quien está en en este momento están considerando la Ingeniería como posibilidad de desarrollo? 

A las chicas que quieren estudiar ingeniería les diría que crean en sí mismas y que se pongan a prueba, porque de esa forma van a poder descubrir su verdadero potencial. La Ingeniería es una carrera que ayuda mucho con eso. Y no solo que se desafíen a sí mismas, sino a sus realidades, sus expectativas. Hoy estamos en una época en la cual podemos elegir quiénes queremos ser: aprovechemos eso y tomemos las riendas de nuestro futuro. Y que tengan la convicción de que con cada pasito que damos, le estamos abriendo el camino a muchas que vienen detrás.

– Este artículo fue producido en el marco del Taller de Periodismo Feminista de Feminacida –


Nació en julio de 1993 y lee y escribe desde que tiene memoria. Docente de nivel primario y periodista de vocación, siempre quiso dedicarse a escribir. Le apasiona la observación, la investigación y la comunicación y comparte algunas reflexiones sobre temas que le interesan en su blog llamado Las ideas y las cosas.

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