Los superhéroes visten de arcoiris

En el marco del Día Internacional para Salir del Clóset celebrado el pasado 11 de octubre, la editorial DC Comics anunció que el nuevo Superman, Jonathan Kent, es bisexual. La revelación será presentada en el número 5 del cómic Superman: Son of Kal-El el próximo 9 de noviembre. “Todos necesitan héroes y todos merecen verse a sí mismos en sus héroes, Hoy, Superman, el superhéroe más fuerte del planeta, se está presentando”, declaró Tom Taylor, escritor de la serie que cuenta con lxs dibujantes John Timms y Daniele Di Nicuolo.

En 2015 DC Cómics empezó un proceso de renacimiento. Había una necesidad de héroes nuevos: jóvenes que tomaran los mantos icónicos y crearan una nueva generación. Jonathan Kent surgió en ese momento de inflexión. ¿Sus padres? Clark Kent y Lois Lane, la famosísima pareja que, durante décadas, representó la mayor expresión del amor romántico heterosexual. En 2017 se dio el mayor boom del personaje con el lanzamiento de la serie de cómics Super Sons, protagonizada por Jonathan Kent y Damian Wayne, el hijo de Batman. Las aventuras de Superboy y Robin, sus travesías y su apoyo incondicional traspasaron las páginas y produjeron una explosión en Internet. 

Jon Dami fue el nombre del ship que generó locura en el fandom. Pero vamos de a poco. Un fandom es una comunidad de fans que se reúne alrededor de algún producto cultural: pueden ser libros, series, películas, animes, videojuegos, lo que sea. Dentro del fandom hay discusiones, debates, personajes populares, fanfiction (ficciones escritas por fans con personajes ya creados), fanarts (arte creado por fans), etcétera. Se trata de una comunidad que se relaciona en torno a un objeto querido. De esto se desprenden los ships: emparejamientos románticos que lxs fans hacen entre personajes de la obra que les gusta. 

En el caso de Super Sons, el ship que cobró relevancia fue el de Damian Wayne y Jon Kent, los hijos de los superhéroes más conocidos y shipeados del mundo. Jon y Damian fueron furor en las redes porque son el futuro de la industria heróica. Fueron creados en el siglo XXI y van camino a liderar una generación de superhéroes más acorde a su tiempo. Las principales preocupaciones de Jon tienen que ver con la contaminación del medio ambiente y las crisis de refugiados. El 11 de octubre, Día Internacional para Salir del Clóset, Jon Kent fue anunciado como bisexual. ¿Las redes sociales? Explotaron, por supuesto. 

Créditos: Juneii

“Personalmente, que Jon sea bisexual me emocionó muchísimo. Yo soy bisexual y que un superhéroe tan grande como el actual Superman lo sea es muy fuerte para mí. Es algo muy bonito, que no cambia en nada al personaje, ni cambia su historia”, dice @DesastreEspontáneo, fanática de los superhéroes desde chica. A sus 18 años, forma parte del fandom y participa de varios foros de discusión. “Me parece maravilloso que se expanda la diversidad entre los superhéroes. Es muy necesario. Ya no es solamente ser gay, lesbiana o hétero. Hay un montón de formas de formas de vivir la sexualidad y merecen ser representadas”, continúa en diálogo con Feminacida

En Internet los comentarios sobre un Superman bisexual son muy dispares. Quienes festejan abogan por la representación de otras identidades en un formato que siempre fue dominado por la heteronorma. Lxs que se enojan reclaman que era innecesario. “El típico comentario de la inclusión forzada fue el que más leí y es como sí, ya te vimos, para usted todo es inclusión forzada”, ironiza @m_Juneii, ilustradora y artista, en una entrevista con este medio. Durante sus años en el fandom de los superhéroes Juneii publicó muchos fanarts del personaje de Jon, cuando aún vestía la capa de Suberboy. 

“Si bien la industria del cómic intenta atreverse a crear personajes que no caigan siempre en la heteronormatividad, siento que es tan rígida que no lo veía posible”, confiesa. Ser una shipper la entrenó bien a ver los posibles romances homosexuales como estrategias de ventas de las empresas. Hoy en día, una amistad entre dos hombres o dos mujeres lo suficientemente íntima vende tanto (o más) como una pelea épica entre héroes y villanos. “Siempre pensé que era una fantasía de fan y nada más, pero saber que mi personaje favorito es bisexual, al igual que yo, es una forma distinta de conectarme con él”, agrega. 

Asociar la representación de otras sexualidades con “fantasías” de una fan es una operación recurrente. Uno de los comentarios típicos ante los fanarts hechos por artistas donde personajes del mismo sexo tienen una relación suele ser: “las shipper lo arruinan todo” o “no destruyan su amistad”. La posibilidad de un romance entre personas del mismo sexo quedó asociado a algo imposible que no podría suceder en la historia original. El espacio para esos relatos son las narrativas de las fans: los fanarts y los fanfics. “En el fandom de superhéroes hay una mirada muy heteropatriarcal donde intentan castigarte si te gusta algo ‘diferente”’, menciona @DaenaBlackfyre, escritora de fanfics hace varios años. 

“Me ha pasado de compartir una imagen de Damian Wayne y Jon Kent simplemente abrazándose y siempre recibía comentarios homofóbicos, pero si Jon o Damian aparecían en un fanart con alguna chica nadie se quejaba de eso”, suma. La doble vara siempre está ahí: las imágenes de Batman y Superman son un “insulto” para su amistad, pero los personajes femeninos aparecen siempre como el interés amoroso, por más que sean amigxs. “Es muy loco como hacen quedar al personaje como una víctima de lo que vos le hacés cuando es un personaje ficticio. A él no puede molestarle que lo shipees porque no existe”, reflexiona Desastre Espontáneo.

El otro argumento común es el de la inclusión forzada. “Si no nos tratan de locas, nos dicen que forzamos la inclusión. Siempre hay una excusa para el odio que provoca la representación de las disidencias”, menciona Daena Blackfyre sobre el tema. Para Juneii el enojo contra estas situaciones no tiene sentido: “Es algo tan inofensivo y no afecta en nada la trama del personaje. Jon va a seguir teniendo sus villanos y sus peleas. Eso no va a cambiar porque sea bisexual”. 

La idea de la inclusión forzada siempre viene acompañada de la misma petición: “Creen personajes nuevos si quieren hacerlos gays, no cambien los que ya existen”, se puede leer en Twitter. Pero, ¿qué quiere decir cambiar? ¿Por qué hay que preservar una supuesta esencia del personaje? ¿Dónde está escrita esa regla de oro que prohíbe cambiar sus características de origen? 

Muchos de los superhéroes más icónicos fueron creados hace más de noventa años (Superman en 1933 y Batman en 1938, por ejemplo) cuando el mundo era analógico. Hoy en día es impensable imaginar a Batman sin su supercomputadora o la tecnología con la que patrulla las calles. Por no hablar del trato que tenía con un pequeñísimo Robin, allá por los años cuarenta (hoy sería cancelado por mucho). ¿Por qué eso no es cambiarlo, pero que le gusten los hombres, sí? ¿Por qué se puede “adaptar” al personaje a su tiempo pero la sexualidad tiene que seguir marginada? 

Quizá Batman y Superman no hayan sido heterosexuales en su época dorada. Quizá sólo lo ocultaban para no sufrir al discriminación que probablemente hubieran padecido en esos años. Pero ahora ya no es necesario esconderse. Los héroes salvan el mundo en su tiempo, en su coyuntura. Y el momento histórico de Jon Kent le permite decir a viva voz, si quiere, lo que es y lo que siente. Una conquista que su padre Clark no tuvo.

Según el escritor estadounidense Glen Weldon la representación de cualquier comunidad marginada sigue, de manera histórica, un ciclo determinado: en la fase uno son los villanos que amenazan el status quo. El trabajo del héroe, un hombre blanco hetero cis, es castigar lo “anormal” para preservar el orden. En la fase dos son las víctimas débiles que el héroe debe salvar y en la fase tres son sus compañerxs simpáticxs y divertidxs.

En los tres casos, el lugar de estos personajes se define por lo que le aporta al héroe. Para el sociólogo jamiquino, Sutar Hall, la representación estereotipada de las minorías tiene como finalidad establecer una barrera entre lo “normal” y lo “desviado”. Mantener el orden simbólico y social que sigue ubicando la diferencia del lado de lo anormal. La cuarta fase, según Weldon, es la meta final de la representación de las minorías: cuando “finalmente llegamos a ser los héroes de nuestras propias historias”.

“Jon Kent trae un legado muy grande al ser el hijo de Superman, pero también se trata de un personaje nuevo que tiene apenas unos años de haber sido creado y actualmente se trata de un adolescente que, como muchos, está experimentando algo que no es lo heteronormado”, explica Daena Blackfyre. El caso particular del hijo de Clark Kent no es como otros donde se revela una sexualidad nunca antes mencionada. Jon siempre fue, durante sus seis años de existencia, un niño sin interacciones románticas. Pero ahora es un adolescente, protagoniza su propio cómic y en el 2022 estrenará su primera película sobre los Super Sons. Ha tomado las riendas de su historia para hacer lo que cualquier adolescente haría: descubrir su sexualidad (mientras salva al mundo).

“Con esta revelación me permito soñar que quizá, si después de tanto tiempo lograron que un Superman sea bisexual, en unos años se animen a explorar más allá su relación con Damian. Sigue siendo una fantasía de fan pero ya no lo veo como algo imposible”, espera Juneii. Y no. No es una fantasía de fan cualquiera. Es una búsqueda por otro tipo de narrativas, otras formas de contar el amor. Más realistas, más diversas, que se salgan de la misma fórmula que parecía la única posible. Y quién sabe, quizá la próxima generación sí vea a sus Superman y Batman de novios.

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Nació en noviembre de 1996. Estudia Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y escribe en la agencia de noticias de la carrera. Escribe ficción y forma parte del Coro Municipal de San Martín y el Coral Joven de la Sociedad Coral Alemana.

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