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Residentes y concurrentes en lucha: crónica de un reclamo por tiempo indeterminado

Durante la pandemia de COVID-19 la población salía a los balcones y aplaudía efusivamente la labor de les profesionales de la salud. En la ciudad de Buenos Aires, y dos años después, reclaman mejoras salariales y el reconocimiento como actores clave para la salud pública, irrumpiendo en la agenda y movilizando a gran parte de la sociedad. 

El conflicto que encaran les residentes y concurrentes lleva más de siete semanas y las medidas de paro indeterminado se consensuan día a día en la asamblea de CABA, conformada por profesionales de la salud de diversas especialidades, residentes no médicos (Kinesiología, Nutrición, Trabajo Social, Psicología, Terapia Ocupacional, Farmacia y Bioquímica) y enfermeres que integran los equipos de salud de los 34 hospitales de la jurisdicción, además de las adhesiones de otras instituciones. Todes se agrupan en un solo reclamo: la recomposición salarial.

Cabe destacar ciertos antecedentes de las discusiones, como la experiencia que tuvo lugar en 2019 donde el Gobierno porteño intentó impulsar una ley que dejaba de reconocer a les residentes como trabajadores. Esto llevó a tomar la determinación de impulsar nueve días de paro y finalizó con el veto de la ley y el compromiso de seguir discutiendo sobre la posibilidad de la presentación de un proyecto nacional de residentes. Sin embrago, no logró trascender. 


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En Argentina, la Ley N° 22.127 establece que el Sistema Nacional de Residencias del Equipo de Salud será el encargado de regular y garantizar la actividad de los residentes médicos nacionales. Se fija, además, que deben transitar el proceso de formación y aprendizaje de una forma favorable. aunque es de público conocimiento la situación de vulneración a la que se enfrentan. Las jornadas son extenuantes, a pesar de la conquista del descanso post-guardia o la semana de estrés para prevenir errores de asistencia que se pueden generar por el cansancio.

Los recurrentes intentos de recibimiento por parte del ministro Fernán Quiroz al frente del Ministerio de Salud solo se tradujeron en la insuficiente oferta de 142 mil pesos por 360 horas de trabajo, lo que se traduce en 450 pesos la hora para un profesional de la salud. Esto llevó a doblegar los esfuerzos y continuar con la medida. A su vez, reciben amenazas con descuentos en el presentismo para quienes asisten a los paros y el constante ninguneo de otras autoridades como el ministro de Hacienda, Martin Mura, que alega que solo discutiría con paritarios de la Asociación de Médicos Municipales, desconociendo a los referentes residentes votades por asamblea. 


Crédito: Agencia Télam

Otro de los reclamos que se encausan es la urgente incorporación de les concurrentes como trabajadores con salario y ART. Carina Goya es médica residente del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá. En diálogo con Feminacida, expresa: “Durante la pandemia se logró que le otorgaran un seguro a los concurrentes, pero no cubrían los traslados y tampoco si se enfermaban de Covid. El gobierno fue intransigente con ello y entendemos que es un decreto, un acta, alguna disposición política para que ellos se transformen en residentes”. 

Belén Palma, residente en Bioquímica médica del Hospital Fernández comenta: “No es cuestión de una elección por parte de los profesionales, sino que en las disciplinas con menor cantidad de vacantes para residencias, como resulta ser salud mental, la única opción que resta es seleccionar las concurrencias. Cuantas menos personas se anoten para rendir los exámenes de residencia,  implicarán menos profesionales especialistas en disciplinas. Esto repercute directamente en la salud pública”. 


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A partir de esta lucha, las entrevistadas dicen sentirse partícipes y protagonistas de la deconstrucción del sistema médico hegemónico y del replanteo de ciertas costumbres que se naturalizaron con el tiempo. En esto último se incluyen los maltratos de médicos superiores a residentes, las tareas degradantes que poco tienen que ver con la formación, el ideal de la vocación y la entrega,  y la postura del médico como héroe o heroína que trabaja hasta el cansancio sin que lo atraviesen las necesidades humanas básicas. La salud pública nada tiene que ver con la ficción.

“Esta es la generación atravesada por los feminismos, que conquistó el aborto legal, que estuvo en las tomas de las facultades y  que hoy se encuentra encarando la organización de la asamblea desde un lugar muy genuino, que rompe con las mezquindades que a veces tienen las asociaciones a la hora de organizarse por separado que es valorado y reconocido por colegas que llevan más tiempo en el sistema de salud”, manifiesta Goya.

En sintonía con la necesidad de derribar ciertas estructuras, Palma avisa: “Los médicos no se creen trabajadores. Nosotres venimos a romper con esa conciencia social, cambiando el paradigma de reconocernos como profesionales trabajadores de la salud con derecho a reclamar lo que consideramos adecuado por las tareas realizadas. A veces no se plantean el valor de su trabajo”. 


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En algunas jornadas de lucha se han podido observar diferentes actividades e intervenciones lúdico-expresivas como la viralización del video en el cual los profesionales realizaban RCP al ritmo de “Fiebre de Sábado por la Noche” con almohadones. Esto se debe a la forma en la que se realiza el aprendizaje de dicha maniobra. A su vez, se organizaron postas de Salud(es) Sexuales Integrales en las que, a través de juegos, información y recursos, se buscó promover derechos y ciudadanía sexual, prevención de ITS, recurseros de testeo rápido, salud menstrual, métodos anticonceptivos, prácticas sexuales saludables y erradicación de violencia de género. 

Esta mañana hubo paro y nueva movilización. El punto de concentración fue en el Obelisco y se dirigieron a la Legislatura porteña contra el presupuesto de ajuste. La marea blanca no para y se mueve en las calles en defensa de la salud pública.


Foto de portada: Agencia Télam

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Es periodista y trabajadora Social. Actualmente es secretaria de prensa de ATE INAES.

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