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¿Por qué paramos este 8M?

¿Cómo está la situación socioeconómica de las mujeres y las identidades disidentes en el territorio después de dos años de emergencia sanitaria? ¿Cuáles son las demandas que hoy siguen vigentes e impostergables de cara al próximo 8 de marzo? Una columna de Feminacida para Mujeres… ¡de acá!, programa emitido por Radio Nacional.


Para los feminismos, el 8 de marzo es un evento autoconvocado de impacto regional y mundial. Un paro que reconoce nuestros derechos como trabajadoras y sujetas políticas. Una invitación a poner el cuerpo en la calle para tensionar y debatir sobre las desigualdades: porque una transformación social profunda es posible y deseable. Además, esta fecha se constituye como un espacio para que las juventudes también incidan en el terreno político y plegarse a las diversas demandas que traen los feminismos.

Si bien conquistamos el aborto legal seguro y gratuito y la Ley de cupo e inclusión laboral trans, hay reclamos que hoy siguen vigentes y son impostergables. Y este 8 de marzo nos encuentra con la posibilidad de tener dispositivos estatales donde canalizar tales demandas. Urgen el acceso a estadísticas y cifras sobre las manifestaciones de las violencias de género y el cumplimiento efectivo y la implementación plena de la Ley de Educación Sexual Integral.

“Es importante que destaquemos la reproducción de la Ley Micaela en todos los espacios. Desde Feminacida, participamos de la mesa de trabajo de la Ley Micaela en medios de comunicación privados y esperamos que este año podamos lograrla. Uno de los reclamos es que los medios puedan abordar las noticias de personas en situación de vulnerabilidad con perspectiva de género”, remarca Agustina Lanza, codirectora del medio y Replicadora de Ley Micaela (Nº 27.499).


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Aymara Bal es militante del Movimiento de Trabajadores Excluidos e integrante del Comedor “Santa Catalina – Narices Frías”. En relación a las deudas más presentes, hace alusión a los espacios de cuidado: “Las compañeras de las ramas sociocomunitarias siguen laburando con sus hijes al lado. Por ejemplo, la rama de la construcción es donde más se consigue trabajo y donde más se eleva el salario, y nos cuesta un montón que las compañeras puedan ser parte y acceder porque en ellas recaen todas las tareas de cuidado”.

Consultada por Feminacida, la economista Estefanía Pozzo hace un análisis de la situación socioeconómica de las mujeres y las identidades disidentes en el territorio después de dos años de pandemia. El 2021 fue un año de crecimiento económico pese al impacto de la emergencia sanitaria. Sin embargo, hemos visto el impacto de las tareas reproductivas en nuestras vidas: en el desarrollo profesional, en las oportunidades, el tiempo de ocio. Pozzo propone el impulso de un sistema nacional de cuidados, “pedir por un crecimiento económico inclusivo y acceso a trabajo de calidad para esas personas”.


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Los reclamos de las compañeras travestis y trans pisarán fuerte durante la jornada de mañana. Durante la pandemia muchos de sus derechos se vieron diezmados. Marian Letieri es docente del Bachillerato Popular “Mocha Celis”. En diálogo con este medio, invita a pensar de manera colectiva en cómo lograr una transformación. “Ser incluida, poder trabajar en conjunto o que se te de una posibilidad laboral como persona trans ayuda a cambiar esa matriz estructural que hay en la sociedad de un pleno desconocimiento sobre nosotras. Romper con prejuicios y mitos. No es desde afuera sino escuchándonos, permitiéndonos hablar, participar, ser parte de los espacios”, asegura.


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Este 8 de marzo nos encuentra con nuestras voces fortalecidas y una gran potencia organizativa. Hay una red de contención y acompañamiento que se ha tejido a lo largo y ancho de Argentina en los últimos años y eso se traduce, también, en el trabajo de las promotoras territoriales. “Apostamos a fortalecer la organización, a construir articulaciones que representen una respuesta genuina acompañando en espacios de formación e instancias de sensibilización. Estamos tratando de definir prioridades y desafíos”, cuenta Gabriela Yautza es integrante de la colectiva “Ni una menos – Santiago del Estero”. La consolidación de las organizaciones junto a los distintos agentes del Estado demanda una voluntad política. Esa articulación será la que generará los cambios legítimos.

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