Pedagogías del placer

“ No hay un día que pasemos sin sexualidad, pero para ser algo tan cotidiano, ¿Tenemos la información adecuada?”

(Cecilia Ce)

Muchas veces en el camino de la docencia hay más dudas que certezas. El placer es una de esas grandes incógnitas: ¿Qué lugar ocupa en las pedagogías? ¿Sigue siendo la sexualidad un tema tabú en las instituciones? ¿Qué sienten lxs jóvenes en cuanto a sus trayectorias educativas atravesadas por la ESI?  ¿Se sienten acompañadxs en sus experiencias de sexualización? En esta nota, sus voces.

Es necesario escribir nuevas narrativas sobre las sexualidades. En plural, porque cada historia es particular y a su vez son múltiples y diversas. Las nuevas generaciones están atravesando revoluciones íntimas y cimentando las bases para una sexualidad más libre, con menos culpa y más placentera. Los relatos de lxs adolescentes marcan el rumbo y las posibilidades de crear más espacios de diálogo y escucha: 

“Creo que en mi educación sexual primó más una visión negativa y problemática de la sexualidad, no fue hasta el año pasado que me acerqué consciente y plenamente a este “nuevo” discurso del deseo. El sexo estaba relacionado con embarazos y, entonces, al peligro. Los embarazos eran este gran fantasma que por ser mujeres atacaba el doble: era la amenaza a la independencia social y económica, y no tenían solución si no eran deseados”, relata Natalia Rotolo. Tiene 18 años y es estudiante de Comunicación.

La ESI debe incluir las experiencias y pensamientos de lxs adolescentes. Natalia expresa esta necesidad. En 2019 transitó su último año de secundaria en una escuela pública de Florencio Varela y afirma que “educar y pensarnos desde el placer es una herramienta fundamental para que cada une no cargue con culpas y miedos, sino con libertad y conocimiento”. Recalca así la importancia de la formación: “Cuando estos ámbitos se masifiquen, todes les jóvenes van a poder recibir ESI desde el placer y se van a desterrar todos estos mitos creados de lo no-dicho. La educación desde el placer es la verdadera educación transformadora porque nos hace cuestionarnos y conocernos. La escuela debe incorporar transversalmente la visión del deseo y la feminista, que no son otras que las del empoderamiento y la libertad”.

Resulta clave conocer las formas de habitar el cuerpo de lxs adolescentes y recuperar sus vivencias para poder garantizar el derecho a una sexualidad más empoderada. La Ley de Educación Sexual Integral y la Ley de Identidad de Género hicieron luz sobre este requerimiento. Sin embargo, la educación sexual continúa anclada en modelos moralizantes y biologicistas dentro y fuera de las instituciones. El abordaje desde la anatomía o los sistemas reproductores como único análisis resulta escaso frente a jóvenes que se hacen oír. La postura de Melany, estudiante de 17 años es contundente: “Creo que siempre al momento de dar ESI están con el tema de los métodos anticonceptivos, embarazos, enfermedades de transmisión sexual, si bien son importantes creo que hay temas que merecen más reconocimiento”.

¿Si lxs docentes no escuchan y dialogan con lxs jóvenes quienes lo harán? Carmen, estudiante de 17 años, advierte la necesidad de nuevas miradas: “Es importante porque en la edad adolescente necesitamos conocer cómo funciona nuestro cuerpo en el aspecto sexual, cómo se siente cada uno en relación con su género y su orientación sexual, sin estereotipos y con igualdad, aprendiendo a reconocer situaciones de riesgo y poder resolverlas”. Lucía, de 17 años, evidencia la importancia de entender que las emociones son individuales y diversas: “Son muchas emociones a la vez, adrenalina, placer y en algunos casos amor. Es una mezcla de todo y se siente muy bien, son muchos sentimientos y sensaciones al mismo tiempo, para mí no hay explicación específica ya que todos no sentimos lo mismo”.

Validar las experiencias

[Voy a hablarles] de la voz, del aula como lugar de la voz. Y la voz, para decirlo brevemente, no es otra cosa que la marca de la subjetividad en el lenguaje (…) para que haya transmisión, el lenguaje debe llevar la marca del que transmite; que, en la transmisión, la lengua está ligada a la experiencia del que habla y a la experiencia del que escucha, a los avatares, en suma, de los sujetos”.

(Jorge Larrosa. “Aprender de oído”)

¿Todxs pasan por las mismas situaciones? El deseo y el placer no se manifiestan de la misma manera: “No conozco mi cuerpo todavía, ni sola ni con otrx.  Es raro porque no tengo ningún deseo ni ganas, mis amigas me hablan de lo bueno que es y yo, solo siento que no es  el momento y no me siento mal por eso”, explica Laura, adolescente de 17 años.

Algunxs estudiantes tienen más herramientas para repensar sobre su sexualidad, pueden charlar con sus familias, en la escuela y encontrar referentes. Otras historias permanecen en silencio, pero algo se está moviendo y es la necesidad de lxs jóvenes de preguntar, disentir y ser escuchadxs. 

Por su parte, Anahí  de 16 años cuenta y denuncia: “Hace un mes me invitaron a un zoom con jóvenes y una líder. En este caso le voy a poner A. En un momento preguntan si creemos que vamos a ir al cielo, a lo que todos contestan sí, pero yo no. Me preguntan por qué  y respondo porque estoy a favor del feminismo, del aborto y sobre todo por la comunidad LGBTIQ+.  En ese momento,  A. me dice: La iglesia está tratando de abrirse más con el tema de la homosexualidad, si un día un joven me dice soy homosexual, ojalá nunca me pase, lo voy a escuchar y explicarle que no está bien, pero si esa persona no cree estar errada hay que aceptarla igual”.

Además aclara: “Me pareció una estupidez en sí, porque se viven contradiciendo y es mentira que la iglesia se está abriendo. Circulan comentarios homofóbicos, tildan a las personas de la comunidad de “enfermos”. El mismo pastor cuando fui con mi amigo transgénero lo hizo sentir súper mal al punto de tener que irnos por llamarlo con pronombres de mujer.  Reconozco que hay personas que creen en Dios y piensan que por ser homosexual no te vas a ir al infierno”. La voz de Anahí es clara y manifiesta la urgencia a la hora de pensar una educación sexual que además de integral sea laica. 

Hay que preguntarse sobre todas las vivencias, las presentes y aquellas que se escapan de este análisis. ¿Lxs jóvenes se sienten acompañadxs en sus procesos de sexualización? “Las experiencias son demasiado desiguales como para explicarlo de manera homogénea. Hay espacios donde nos consta que sí, porque hay docentes con capacidad de escucha y que pueden acompañar procesos de crecimiento, de aprendizaje y también aquellos que tienen que ver con la vulneración de derechos, por eso insistimos en garantizar espacios de formación docente”, manifiesta a Feminacida Eugenia Otero, licenciada en Psicología y  Psicóloga Social.

Repensar las prácticas docentes

Analía Alvarez, María Paz Orlando y María Silvina Barbieri son docentes especializadas en Educación Sexual Integral y creadoras de la cuenta @consultorioesi. Respecto a las pedagogías actuales sostienen: “Tanto el placer como las lógicas deseantes aún quedan vedadas bajo una concepción de un proceso de aprendizaje rígido y solo sostenido por el esfuerzo como única variable para avanzar y desarrollarse, desestimando los puntos de partida y las historias personales”. Según las profesionales, la ESI propone una puesta en valor del placer y del deseo porque entiende que el aprendizaje es un proceso que se mantiene y motoriza cuando se juega la dimensión deseante, que es lo que convierte al aprendizaje en un hito significativo, encarnado y posible de replicar.

De acuerdo al estudio Diversidad sexual y derechos humanos del INADI, pensar la sexualidad y el cuerpo como experiencia implica entender que producen subjetividad, formas de relacionarse con el mundo y con los otrxs. Asimismo, plantea como la heteronormatividad se mantiene y reproduce a partir de instituciones que legitiman y privilegian la heterosexualidad. La interseccionalidad en el abordaje de la ESI  es imprescindible. Supone reconocer todas las identidades y los privilegios. En este sentido, es necesario cuestionar si las pedagogías que entran al aula  son lo suficientemente inclusivas o abogan al binarismo.

Mientras tanto, proyectos como “Marea Roja” ponen en escena las diversidades en las adolescencias. En 2019 produjeron un cortometraje de un joven trans “Francisco” que ganó el premio-escuela de la Universidad Nacional del Cine. Y el último viernes de agosto realizaron un conversatorio sobre placer, cuidados y autoconocimiento en las adolescencias. Anabela Morales es profesora de Comunicación especializada en Educación Sexual Integral. Forma parte del proyecto junto a Azul y a Agustín, dos adolescentes. En diálogo con Feminacida, advierte sobre la importancia de propiciar espacios de escucha y confianza: “Es fundamental para que las adolescencias puedan expresarse y contar en primera persona qué les pasa, qué sienten en relación a sus cuerpes, a sus sexualidades, cómo la viven, qué inquietudes tienen. Si no les brindamos esos espacios de escucha y contención, ¿cómo vamos a poder acompañarles en sus procesos? ¿Qué respuestas darles?”, considera y expone: “Nos pareció apropiado finalizar la semana de la ESI retomando la dimensión del placer, porque la sexualidad, por fuera de la reproducción y los cuidados sigue siendo tabú”.

El encuentro también contó con la participación de Lucía Curcio, ginecóloga y sexóloga con perspectiva de género: “Si empezamos hablar de ESI de manera transversal, como dice la Ley, no llegaríamos a los 15 años desconociendo nuestros cuerpes, sin saber lo que les pasa”. 

¿Las experiencias, sensaciones, vivencias de lxs jóvenes son recuperadas en las propuestas didácticas? ¿Lxs educadores se sienten interpelados a la hora de repensar la educación sexual? “La charla fue una burla constante sin contar que nos dieron antes un papel para que firmara un adultx, si autorizaba la clase o no. En ese momento sólo se hablo de sexo heterosexual  y todo estaba orientado a la prevención con preservativo”, menciona Sofía López, estudiante de Historia en la UBA, sobre su experiencia en la secundaria. Por eso, es necesario diseñar propuestas que lxs interpelen y dejar de lado otras  ya obsoletas a la hora de trabajar con adolescentes.

La sexualidad podrá permanecer ausente en algunos recorridos curriculares pero está presente en la vida de lxs adolescentes y por lo tanto, en las realidades escolares. Belén es estudiante, tiene 17 años, en el conversatorio organizado por Marea Roja medita sobre ciertas formas de percepción entre lxs jóvenes y da cuenta de algunas realidades que hay que gestar dentro y fuera de las escuelas: “Lo que más me molesta es la desigualdad entre mujeres y hombres a la hora de disfrutar de nuestra sexualidad, nos tildan de atorrantas, los hombres también la pasan mal, les dicen que x cosa es de gay y en situaciones referidas al consentimiento, a veces no sabes si estás exagerando”.

Someter a revisión la propia sexualidad, cuestionar qué educación sexual recibimos en la niñez y adolescencia. ¿Qué nos hubiera gustado que nos explicaran? Eugenia Otero también es miembra del Consejo Académico del Postítulo de ESI en el ISP Dr Joaquín. V. González. Sobre las pedagogías del placer explica: “Lo que nosotrxs planteamos es que para poder trabajar la ESI en el aula es necesario haberse preguntado primero por el propio género y la propia sexualidad. Cuando hablamos de pedagogías hablamos de  una pedagogía que se parece a la educación popular, dialógica, que tiene que ver con escuchar para responder y no responder preguntas que ningún pibe hace”.

Así también lo describe Verónica Fulco en La educación sexual será feminista o no será: “Pertenecemos a una generación que necesita deconstruir determinados modelos en base a los cuales ha  sido socializado, mientras que las nuevas generaciones irrumpen en el mundo desde otro paradigma”. Las integrantes de “Consultorio ESI” entienden que los jóvenes tienen mayor claridad respecto de sus derechos, y que la sexualidad y su ejercicio pleno, libre y responsable es parte de ese derecho. “Van comprendiendo que las lógicas biologicistas están agotadas, que la biología no dicta identidad y que la diversidad enriquece. Muchxs han hecho de la ESI una bandera que lxs libera pero que también lxs aloja. Y en ese punto somos lxs adultxs quienes tenemos la enorme responsabilidad de ser garantes del cumplimiento de esta Ley”, agregan.

Sujetxs de la ESI

“En mí experiencia, considero que la educación sexual es muy heteronormativa, no se habla de las diferentes sexualidades y se da por seguro que cada alumno es hetero. Yo soy gay”, narra Facundo, estudiante de 15 años.

Lxs niñxs y jóvenes como Facundo son sujetxs en construcción y es urgente pensar una ESI que se ajuste a ellxs.  Las identidades disidentes están presentes en las instituciones y deben ser integradas: “Formo parte de la comunidad LGBTIQ+. En la escuela me gustaría que expliquen sobre todos los métodos anticonceptivos, no sólo en parejas heterosexuales porque por más que no se pueda concebir se pueden contagiar ETS”, suma Anahí de 16 años.

Contemporánexs al Ni una menos, al reclamo por la IVE, al 8M, reclaman, consultan. Se trata de una generación que expresa lo que les pasa y lo que desea. “¿Cómo puede ser que los varones hablan todo el tiempo de sus falos y nosotras queremos hablar de menstruación, que es algo completamente natural y nos manden a callar porque les da asco”, cuestiona Azul, estudiante de 17 años. Testimonios como el de ella dan cuenta de las desigualdades que aún experimentan lxs jóvenes en el el camino del autoconocimiento y el respeto por otrx.

Conocer (se) es respetar (se)

Autoconocimiento del propio cuerpo y sus posibilidades de disfrute, respeto por las diversidades, instalación de nuevas masculinidades. Lxs jóvenes comprenden cómo esta sociedad intenta domesticar sus cuerpos, limitarlxs de placer y relegar sus sentimientos a lo que se concibe como “lo normal”.  “Creo que las nuevas masculinidades son un espacio en la sociedad que nos está faltando ocupar. Desde mi experiencia de varón cis adolescente, desde muy chicos tenemos muy arraigado cuestiones de las masculinidades tradicionales como no llorar, mantenerse siempre activo, ser productivo, no ser sensible, ser heterosexual”, observa Agustín y manifiesta cómo eso repercute en las posibiidades de disfrute: “Si lo relacionamos al placer no se permiten el placer si no hay coito, viven muy conectados con su genitalidad y creen que ahí está el poder”. Agustín entiende que las nuevas masculinidades son imprescindibles para que la transformación sea  colectiva y aclara que la comunicación no es sinónimo de fragilidad.

Graciela Morgade, autora de Toda educación es sexual, propone repensar la sexualidad asumiendo la “dimensión de empoderamiento”, cuestionar la coerción sexual, los mitos respecto a la sexualidad, el desconocimiento al propio cuerpo y las posibilidades de su uso y disfrute cuidadoso. La ESI es un derecho a garantizar y promover. Por ello es necesario que lxs educadores se pregunten: ¿Qué imagen tengo sobre mi sexualidad? ¿Cómo la construí? ¿Qué tipo de imagen es? ¿Cómo me define? Entonces, podrán comprender cuan atravesada está la experiencia personal por la comunicación y la contención que se brinda o se obtura. 

Una pedagogía del placer aboga a entender la sexualidad como dimensión de la vida, aloja a todas las sexualidades, acompaña a transitar sensaciones, brinda espacios de contención y procura que en las instituciones educativas se aborde el disfrute y el placer, como parte de ella y no como patrimonio de intimidad.

Foto de portada: Miela Sol PH

– Este artículo fue producido en el marco del Taller de Producción y Edición Feminista en Medios Digitales de Feminacida –


Profesora en Comunicación Social UNLP- Licenciada en Comunicación Social UNLP. Comunicadora y docente feminista. Actualmente se desempeña en escuelas orientadas en comunicación.

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