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¿Para cuándo el preservativo para vulvas?

¿Para cuándo el preservativo para vulvas?

En el año 2010, Aids Healthcare Foundation (AHF) estableció el día 13 de febrero como el Día Mundial del Preservativo. La fecha no fue elegida de forma azarosa, sino de manera estratégica por su cercanía con el 14 de febrero y el supuesto aumento de las relaciones sexuales heterocisnormadas sin protección. A la efemérides en cuestión deberíamos agregarle que solo está haciendo mención a los profilácticos destinados para personas con pene.

Si bien la iniciativa es válida y necesaria para hacer mella en el disfrute y el cuidado, desde lo discursivo y fundamentalmente desde lo material, solamente estaría haciendo referencia a un tipo de práctica heterocispatriarcal y falocéntrica que no contempla el placer y el cuidado de las disidencias.

¿Por qué se sigue negando sistemáticamente el derecho al goce a las personas con vulva? ¿Cuáles son las alternativas disponibles para garantizarles un sexo seguro? En materia de políticas públicas, ¿qué acciones se están llevando adelante? ¿Qué posibilidades habría para que en nuestro país se fabrique y/o circule un preservativo específicamente para vulvas? ¿Goce y cuidado pueden ir de la mano?


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Si hablamos de placer, tradicionalmente se piensa en las prácticas sexuales desde una visión heteronormada, coitocentrista y falocéntrica. El problema es que esta mirada resulta reduccionista porque deja afuera la multiplicidad de formas que existen para disfrutar de la sexualidad más allá del coito.

“La realidad es que existen otros tipos de prácticas sexuales como el frotamiento entre genitales que requieren de métodos de barrera y actualmente no los tienen. Necesitamos un preservativo para vulvas que sirva para frotamiento, penetración y sexo oral, que cubra la vulva, la vagina y el ano. Los preservativos para vulvas no existen en ningún lugar del mundo. No hay ningún método que sirva para prevenir infecciones de transmisión sexual, que cubra la vulva y la vagina. Todos los preservativos fueron pensados para prácticas sexuales de penetración y en menor medida para sexo oral”, comenta a Feminacida Jesi Hernández, activista lesbiana e integrante de Proyecto Preservativo para Vulvas (PPV).

“En principio es importante que existan preservativos o métodos de barrera para todas las personas, todas las identidades y todos los cuerpos.  Lo que sucede específicamente con el preservativo para vulvas es que es producto de una invisibilización de las prácticas no heteronormadas y no centradas en la penetración y esto es parte de un sistema patriarcal. En ese sentido, al no haber un preservativo para vulvas todas las prácticas que impliquen por ejemplo, la frotación entre vulvas o el sexo oral-vaginal hoy no cuentan con un método adecuado y creado para eso”, enfatiza Dania D´Ovidio psicóloga, sexóloga, feminista y lesbiana. Y además agrega: “La falta de un preservativo para vulvas condiciona y hace que en muchas ocasiones las personas guíen sus prácticas sexuales y sus procesos vinculados a la sexualidad desde el miedo y no desde el disfrute que, para mí, podría garantizarse o por lo menos hacer que nos acercáramos mucho más a eso al contar con un preservativo propio”.

“Necesitamos su creación para garantizar el ejercicio y goce de nuestros derechos, por eso es urgente la creación de un preservativo que sirva para todas las prácticas sexuales. Nos parece fundamental reivindicar el goce como derecho, erotizar el cuidado con profilaxis o con otros métodos para que deje de ser un tabú el cuidado y sea visto como una práctica placentera”, argumenta Hernández.

Soluciones urgentes para la exposición a ITS

Desde la colectiva independiente, horizontal, apartidaría, interdisciplinaria PPV conformada por personas autoconvocadas de identidades sexuales diversas proponen algunas alternativas para suplir la carencia de un preservativo propio. Se puede crear un preservativo-campo a partir de la intervención de un preservativo para penes. Para dedear o vaginar, sugieren el uso de guantes de látex o nitrilo para aquellas personas que son alérgicas al látex. Estos dedales de látex se consiguen en comercios de gastronomía o cosmética. Así como también aconsejan el uso de diques de goma (de origen odontológico), un material más que llega a cubrir la zona a estimular.

 
 
 
 
 
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“Nuestra responsabilidad como proyecto es facilitar información que aporte a nuestra salud, sin embargo, sabemos que estos métodos no son cómodos ni prácticos. Al mismo tiempo, luchamos por un preservativo adecuado para nuestros cuerpos y prácticas sexuales. Desde PPV tomamos la decisión política de no recomendar el uso del papel film de cocina como método profiláctico, ya que es un elemento que no fue desarrollado para estar en contacto con nuestros cuerpos y genitales y es un material muy propenso a roturas con la fricción”, advierte Hernández.

“En general, en relaciones entre vulvas son menos frecuentes las infecciones tipo VIH, sífilis. Fundamentalmente, lo más común es la transmisión de herpes, de HPV, de candidiasis, de vaginosis bacteriana. Es decir, todas las que se transmiten por contacto y no hay en este momento ningún método disponible para las prácticas vulva-vulva. Ahora, si bien un método de barrera no te elimina completamente las infecciones que se transmiten por contacto como en el caso del herpes o del HPV, sí lo disminuyen”, ilustra Estela Pristupin, médica ginecóloga a cargo de la cuenta de Instagram “Gineco Inclusiva”.

Un proyecto pionero que busca reivindica el cuidado y el placer

“Acceso y promoción de profilaxis inclusiva” es el nombre del proyecto de Ley presentado en el año 2020, por Lucía Cámpora, legisladora por el Frente de Todos en CABA. Gestado en conjunto con el Proyecto Preservativo para Vulvas tiene como objetivo garantizar la distribución gratuita y el acceso a campos campos profilácticos industrializados y otros métodos que se creen en un futuro. En esa misma dirección, en el 2021 el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Educación realizó una convocatoria a través del programa ImpaCT.AR. para la promoción, investigación y financiación de proyectos de impacto, entre ellos la creación de un preservativo para las prácticas vulva-vulva con el objetivo de saldar una deuda pendiente con el colectivo LGBTIQ+ en materia de derechos sexuales.

Respecto al proyecto de Ley, Hernández sostiene que representaría un avance muy importante para garantizar la salud sexual de todes: “Esto significaría, entre otras cosas, dejar de cortar preservativos peneanos para adaptarlos a nuestras prácticas”.

Lucía Cortés es abogada, maestranda en Género, Sociedad y Políticas por FLACSO. Junto a Julia Satlari, licenciada, docente en Letras y tallerista en ESI, forman parte del equipo de Lucía Cámpora. Ambas se desempeñan como sus asesoras parlamentarias en la Legislatura de CABA y sostienen que el proyecto también pone el acento en la importancia de la educación y la capacitación permanente del personal de salud para no incurrir en la presunción de la heterosexualidad en la consultoría ginecológica.


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“Lo que planteamos en el proyecto es la necesidad de fortalecer esos lineamientos, que en los materiales también aparezca más tematizado y, pensando que es parte de lo que debería ser la Educación Sexual Integral, promover que se hable más de este tema”, comenta Cortés.

“¿Cómo te cuidas?”

Desde la atención en salud, también plantean la elaboración de un protocolo ginecológico que garantice la atención informada, responsable y respetuosa hacia las sexualidades e identidades y que brinde la información necesaria sobre salud sexual y formas de cuidado en las distintas prácticas sexuales para la prevención de ITS.

“Es fundamental darle herramientas al personal de salud para que este a la altura frente a cómo responder en relaciones de otra persona con vulva, cuales son  las posibilidades de protección disponibles. Por eso es tan necesaria la capacitación del personal de salud en cuestiones que atañen a la perspectiva de género y la diversidad. Muchas veces, durante una consulta ginecológica ni siquiera se pregunta la orientación sexual. Generalmente, la primera pregunta que surge es: ‘¿Cómo te cuidas? ¿Pastillas o preservativo peneano?’ Cuestiones que obturan y solamente están ligadas a la anticoncepción y no necesariamente a la transmisión de infecciones de transmisión sexual. Esto también genera que muchas veces se disparen situaciones de discriminación, por eso proponemos fortalecer las herramientas de denuncia para que se impongan medidas disciplinarias frente a este tipo de situaciones por razones de orientación sexual o cualquier cuestión que surja”, señala Cortés. 

La importancia de construirnos como sujetxs deseantes y deseables

“Desde la docencia habría que darle una vuelta de tuerca a la ESI”, sostiene la sexóloga y continúa: “Sería interesante hablar de la masturbación, del disfrute de las relaciones sexuales y correrlas un poco de lo vinculado al miedo y lo peligroso. Desde ya es importante hablar de los métodos de prevención, pero también de todo lo que tiene que ver con la exploración, la sexualidad en la búsqueda por la construcción de la identidad, la búsqueda del placer por el placer mismo, sin metas definidas, como la reproducción o la formación de familia o inclusive el orgasmo”.


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“Vivimos en una sociedad que todavía se guía por la heteronorma y por la cisheterosexualidad. Recién ahora empiezan a aparecer personas trans en las ficciones, hay algunas cosas que se empiezan a mover de a poquito. Entonces, es empezar a correr eso, la discusión más simbólica pasa por ahí. Sin embargo, también sería un proyecto que incluiría a la heterosexualidad y esto es un poco disruptivo plantearlo desde ese lugar”, reflexiona Satlari y Cortés concluye: “Es tan pionero que en principio hay que poner en palabras la necesidad de que esto suceda, se distribuya, exista y se cree uno específico. Ya que se esté dando la discusión me parece que es haber ganado, por más que no se haya tratado en las comisiones el proyecto. Hasta que se enoje gente, con una nota, poniendo en los comentarios cosas como: ‘¿Ahora que están pidiendo que sea gratis?’ Ni más ni menos que la posibilidad de elegir”.

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Anabela Morales es Profesora en Comunicación Social (UNLP) y diplomada en Educación Sexual Integral en la Universidad de Buenos Aires. Co-creadora de Proyecto Marea Roja y Repensar la ESI. Forma parte de la ONG Faro Digital.

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