Nada dentro salvo el vacío

“Sobre la cama se abre un abismo blanco, profundo; un hueco sin nada dentro salvo el vacío. Un vacío enorme que podría llenarse con cualquier cosa”.

En “Cicatriz”, el segundo cuento que integra “Nada dentro salvo el vacío”, de Ana V. Catania publicado a principios de este año, Julia, su protagonista, es una actriz que acaba de parir a su segunda hija en plena crisis matrimonial y que pronuncia, desde su cama en el hospital, esa contundente frase.

Lo primero que se adivina y luego se percibe, es eso lo que precisamente funciona como hilo conductor del libro: la preocupación por el vacío (a veces, interior; otras, exterior; en ocasiones, ambos) y la pregunta acerca de con qué llenarlo. Pregunta que se hace no sólo Julia, sino todxs lxs protagonistas de cada uno de los seis cuentos. Un vacío que no tardamos en descubrir, si es que nuestras experiencias personales no nos han llevado aún a esa conclusión, y que no se llena con cualquier cosa.

Catania escribe, piensa y expresa a través de las voces de sus personajes, sus miedos, angustias e interrogantes: en sus relatos propone de manera precisa y sutil preguntas sobre el aborto, el deseo, la maternidad y el embarazo, la menstruación y la adolescencia. No esquiva, tampoco, temas como el dolor frente a una pérdida, la desilusión, el amor (que “todo lo reduce a escombros”, como proclama en “Reposición”), los matrimonios fallidos y la fragilidad de los vínculos.

Tópicos existenciales y atemporales que nos interpelan a nosotrxs como lectorxs a preguntarnos sobre lo mismo, que nos ponen de cara a nuestros propios miedos e ideas al respecto. “Estoy parado en el borde del precipicio y es la visión más maravillosa que existe”, cita a Lord Byron en “Vals”, acaso el cuento más logrado, quizás por permitirnos entrar en íntima comunión con su protagonista, que escribe, rota, desde otro hospital (esta vez, psiquiátrico).

Lo segundo que se percibe es que las mujeres que protagonizan estas historias hablan sumidas en el dolor, la melancolía y la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero especialmente, que son mujeres que miran. Observan detenidamente todo, como queriendo apreciar mejor el mundo que habitan. Miran por la ventana, quizás buscando en el exterior algo que pueda llenar ese vacío; miran hacia su interior, a través de sueños, recuerdos, fantasías o diálogos imaginarios.

La mirada, como caricia o pincelada de realidad, está constantemente presente también a través de descripciones que hacen que podamos ver un empapelado amarillento despegándose de la pared, o que podamos sentir el sudor y la excitación que provoca cometer un acto impulsivo, o acceder a un encuentro furtivo con un amante.

Con algunos guiños a la adolescencia de los ’90 (walkmans y posters de Keanu Reeves y River Phoenix), y proponiendo entre líneas una playlist de canciones para escuchar durante o después de la lectura y cuyos títulos la complementan (Take this waltz, de Leonard Cohen, Smells like teen spirit, de Nirvana y Hungry like a wolf, de Duran Duran), las historias invitan a sumergirse en la intimidad de estas mujeres por un rato, a detenerse en un momento particular de sus vidas. Las narraciones, a veces en primera persona, y otras en tercera, van y vienen en el tiempo, y los cuentos, todos titulados a partir de una sola palabra que invita a descubrirlos, no tienen un final sino más bien, quedan interrumpidos.

Bajo el sello de Añosluz editora, “Nada dentro salvo el vacío” seguramente es un éxito gracias a la recomendación entre lectorxs, pero también, porque está impregnado de una actitud feminista: retrata mujeres con peso y vida propia, quebradas pero fuertes, que hablan y callan pero que, inevitablemente y de alguna manera, se rebelan frente a un mundo hostil. En palabras de su creadora: “Aunque cada una lo llene (al vacío) de distinta manera (y ahí está la singularidad), ese es el escenario que las identifica y que, sin saberlo, las une”.

Acerca de la autora

Ana V. Catania nació en 1980, en Capital Federal, y se crió en el sur del Gran Buenos Aires. Estudió Filosofía y trabaja en Educación desde hace veinte años. Completó la formación en Escritura Narrativa en Casa de Letras, y desde 2013 realiza tutoría de obra con José María Brindisi. Coordina talleres de lectura y escritura desde 2014. Colaboró para distintos medios gráficos y digitales como Conga, Encerrados Afuera, Style BA (Time Out), Bla (Uruguay), Sede, Con-versiones, Escritores del Mundo. Entre 2014 y 2017 fue editora de la revista Olfa, de distribución gratuita y versión digital.


Nació en julio de 1993. Lee y escribe desde que tiene memoria. Docente de nivel primario en construcción permanente. Siempre quiso ser escritora, pero estudió Diseño de Indumentaria antes de descubrir su vocación por la educación. Escribe en el blog "Las ideas y las cosas" y comparte reflexiones sobre temas de sociedad, cultura o ciencia que le interesan. Le apasiona observar e investigar y continúa su formación como periodista y escritora en paralelo a su labor docente. Fan de la estética vintage, del cine y la fotografía, ama bailar lindy hop y rock and roll en juntadas con amigxs.

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