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Media Chicas, una organización para acortar la bre...

Media Chicas, una organización para acortar la brecha de género en el mundo de la tecnología

¿Qué probabilidades hay de achicar la brecha digital de género? ¿Es posible que haya más mujeres líderes en el mundo digital? Yam García, fundadora de Media Chicas, sostiene que sí y por eso lucha junto con su organización para poder cumplir esta meta en el 2025. “Queremos que las mujeres sean líderes y entiendan la tecnología para que puedan desarrollarse y sean expertise dentro del mundo tecnológico. Tener la fotografía de la mujer solamente desarrollando un código diría que es escalar de una forma limitada”, afirma Yam en una entrevista para Feminacida.

Foto: Media Chicas

Media Chicas es una organización civil sin fines de lucro que nació en el 2015 de manera informal, pero con la convicción de incluir a más mujeres en la mundo de la tecnología y poder instruirlas en sus diferentes ramas, ya sea ciencia de datos, metodologías ágiles, productividad, management, diseño en experiencia de usuario, entre otras. “En Argentina, no había demasiadas iniciativas. Siempre hubo acciones y demás pero no encontramos ese espacio. Entonces, surgió de una manera informal y empezamos a proponer talleres y cursos. También  creamos el primer evento que fue Media Chicas Summit. Ahí entendimos que había una necesidad de involucrarse con ese conocimiento porque muchas mujeres se sumaron y nos dimos cuenta de que no éramos nosotras solas”, agrega Yamilia.

Lo que dicen los datos

Según una investigación realizada por la ONG Chicas en Tecnología, la brecha digital de género comienza a verse desde temprano en la inscripción a carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática (CTIM) en donde tres de cada diez estudiantes que se registran en universidades públicas y privadas son mujeres. A su vez, durante los últimos años sólo se recibió un 17 por ciento de mujeres contra un 40 por ciento de hombres dentro de esas carreras.

Para la fundadora de Media Chicas son muchas las causas que generan estas estadísticas. “Hay diferentes variables que nutren a que una mujer decida no estudiar. Por ejemplo, cuando vos no te sentís incentivada en la ciencia o en la tecnología desde pequeña ya te empiezan a coartar tu futuro y más si es un tema de tu interés. Otro ejemplo es cuando querés inscribirte en una universidad, el contexto académico te expulsa al ser la única mujer ya que como mucho hay 3,5,10 entre 100 varones. Además, lxs docentes también te excluyen porque se han criado con la idea de que la tecnología, o todo lo que tiene que ver CTIM, tiene que ser liderado por varones”.

Según Garcia, las carreras de CTIM son muy largas para el siglo XXI ya que una carrera de siete u ocho años se puede transformar en una de diez o más si en algún momento la mujer decide tener hijxs. En este sentido, para Yam son varios los privilegios que tienen los hombres para acceder al mundo laboral comparados con los de las mujeres que necesitan muchos más esfuerzos para conseguir sus objetivos.

La organización, integrada por seis mujeres, diez voluntarias y un consejo de expertos y expertas digitales, tiene como principal misión acortar la brecha digital de género y capacitar a mujeres para que sean líderes en el campo de la tecnología. Para lograrlo, la fundadora explica que realizan programas dentro de tres áreas de trabajo: “la primera es de educación y formación donde hacemos varias capacitaciones, algunas más largas, otras más cortas dependiendo de los temas que llevemos año a año. La segunda es de investigación y datos donde tratamos de entender la coyuntura, el crecimiento y por qué esas brechas atañen a otras desigualdades y no nacen porque sí. Por último, tenemos el área de emprendedurismo donde tratamos de fomentar iniciativas, de hacer crecer a las mujeres y de que aprendan, para que adquieran mayor fortalezas y conocimientos acerca de alguna tecnología”.

Una desigualdad estructural

El bajo porcentaje de mujeres que estudian ciencia y tecnología trae aparejado, como mayor consecuencia, los pocos puestos que ocupan en las empresas y, sobre todo, en roles de liderazgo. Esto también se debe a lo que comúnmente se conoce como “techo de cristal” que es un concepto que desarrolla la teoría de que el género impone ciertas limitaciones a la hora de que las mujeres lleguen a ocupar cargos importantes en las empresas en las que trabajan. Esto no les permite seguir desarrollándose.

Según datos de la ONU, en América Latina solo el 4 por ciento de las compañías tienen una mujer como gerente general. En la misma línea, para la Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de nuestro país, la ocupación de cargos jerárquicos de gestión en organismos están cubiertos casi en su 90% por hombres.

“Lxs consumidorxs o usuarix notamos cuando la tecnología está hecha o desarrollada por la mente de un varón y esto sucede en el 95% de los casos” -añade Yamilia y reflexiona- estos algoritmos se crean con una visión sesgada que claramente afecta a la empresa y más en los últimos años donde las personas estamos más atentas a descubrir eso y sentirnos identificadas o no”.

Para que esto no suceda es necesario una diversidad de voces que nutran a las empresas de diferentes visiones. “Creo que tiene que haber un equilibrio y una diversidad de géneros e identidades para que la tecnología no se vea afectada por los sesgos”, sostiene Yamilia.

Un desarrollo con perspectiva de género

En este sentido, Media Chicas realizó el primer evento de tecnología e inclusión de Argentina y América Latina denominado JUMP que se llevó a cabo el pasado 18 de julio del 2020. Como la repercusión fue tan buena, el próximo 14 de noviembre estarán dando la segunda edición. “Es un evento donde vas a conocer de tecnologías, donde vas a aprender y donde también vamos a visibilizar a diferentes personas dentro de estas minorías que están trabajando actualmente en el campo para que se sumen a lograr potenciar su conocimiento y sus oportunidades”, cuenta Yam.

Estos eventos, al igual que muchas de las actividades de la organización, fueron planeados y ejecutados en pandemia. A raíz de esto, Media Chicas está realizando una encuesta nacional de brecha digital en contexto de COVID-19 con el objetivo de responder si la brecha de acceso y desarrollo digital se está acortando o profundizando en este momento.

Para la fundadora, la cuarentena trajo aparejada una transformación acelerada de procesos a nivel corporativo, pero a nivel personal se pregunta si es suficiente con que las personas aprendan la herramienta o es necesario que la entiendan y sepan cómo se utiliza para así poder desarrollar su conocimiento. “Ahí es cuando nos damos cuenta de que esta brecha es amplia, porque hay mujeres o minorías que no están tan aggiornadas con las tecnologías. También sucede que no pueden porque se encuentran con que en sus casas tal vez no tenían ninguna computadora, con lo cual no pueden cumplir su trabajo, estudio o demás o no tienen un paquete de datos como para poder saciar todo lo que tiene que hacer”, explica Yam.

En esta línea, ella pone en duda la posibilidad de realizar una transformación acelerada cuando hay tantas limitaciones de conocimientos y se pregunta si en realidad no estamos frente a una situación de brecha digital más potente en donde empezamos a notar las diferencias entre lo que tiene uno pero le falta al otro.

La brecha digital afecta entonces desde diferentes ámbitos, ya sea en el acceso a herramientas digitales, a puestos de trabajo, a las carreras relacionadas con la tecnología y en la desigualdad salarial que existe entre hombres y mujeres.

Desde Media Chicas ya llevan hechos 60 eventos y capacitaron a más de 6000 mujeres con la misión de lograr acortar esta brecha para el 2025. “En estos 5 años que llevamos con la organización hubo mujeres que han podido crecer en su campo laboral o académico, mujeres que han empezado a emprender gracias a alguna iniciativa nuestra. Esto les permitió decidir. Nosotras vemos esos crecimientos”, cuenta Yam. Para la Organización, estos tipos de avances que ven en las chicas que participaron son reconocimientos que su fundadora define como “invisibles”, por no ser de organizaciones públicas o privadas, y son los que más las nutren e impulsan a seguir para alcanzar su meta.

– Este artículo fue producido en el marco del Taller de Periodismo Feminista de Feminacida –


Nació en julio de 1994. Es Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Nacional de la Matanza. Periodista, feminista y amante de la escritura.

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