Las mujeres habitadas

Vientre (el hueco de donde venimos) es un recorrido cómico y crítico por la historia de las mujeres latinoamericanas silenciadas y oprimidas, para sacarlas a la luz y devolverles su lugar en la tierra.

“Lentamente ella ha ido tocando fondo en sí misma alcanzando el lugar donde dormían los sentimientos nobles que los dioses dan a los hombres y mujeres antes de mandarnos a morar en la tierra y sembrar el maíz. La historia ha sido un cuchillo para cortar su indiferencia, pero dentro de ella existían ya ocultas las sensaciones que ahora afloran y  que un día entonarán los cantos que la harán vivir sin morir”

Gioconda Belli

Mientras los espectadores esperamos en la entrada de la sala, un cortejo fúnebre bastante patético ingresa a llanto limpio al escenario. Los seguimos atónitos y nos sentamos en silencio. Ese evento marca el inicio de la fiesta teatral.

En el centro de la escena hay un gran ataúd. Dos sepultureros, pala en mano, ofician de narradores  y comentadores de los sucesos que veremos a continuación. Estamos frente a un cementerio del que resurgirán, a lo largo de la poco más de una hora de duración del espectáculo, las historias de mujeres anónimas y no tanto, que piden a gritos ser contadas.

Así, intentan mostrar que la historia se ha regido desde el principio por una jerarquía de poder. Por eso comienzan la narración por el origen de los tiempos. Eva fue creada a partir de una de las costillas de Adán para ser sublevada por toda la eternidad, y luego expulsada del paraíso por arrastrar a su esposo al pecado. Desde que a la entidad Dios se le puso un género, se le puso también un sexo, y con esto una supremacía de derecho al hombre en relación con la mujer. Momento sumamente didáctico y cómico en la obra, porque uno de los sepultureros representa a Adán vestido sólo con una hoja que no deja nada librado a la imaginación.

Es que Vientre (el hueco de donde venimos) atraviesa todos los prejuicios con una herramienta que maneja a la perfección: el humor. A través de la técnica del clown, que viene desarrollando la compañía Malvado Colibrí en espectáculos anteriores, abordan la crítica a los estereotipos establecidos. Y tampoco faltan las menciones a la situación económica y social que atraviesa el país actualmente.

Un despliegue imponente, que apuesta al trabajo colectivo y autogestivo: catorce actores, acompañados de siete músicos en escena y dos cantantes, construyen personajes extremos, con cuerpos despojados, que se mueven siempre a puro ritmo al borde del abismo. Se exponen, se dejan ver transitando diversos estados físicos y emocionales.

Más que una obra teatral, presenciamos un ritual, un carnaval cómico y feroz en el que los personajes desafían el orden establecido, ayudados por las máscaras, la música y el canto.

Desfilan los relatos individuales de Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Rosa Guerra y Eva Perón y colectivas como las mujeres de la huelga de las escobas, las putas de San Julián, las rabonas de los ejércitos de la independencia. En cada una la historia se repite: mujeres cosificadas, discriminadas, desaparecidas, asesinadas, ignoradas, enfermas, locas, biológicamente inferiores, intelectualmente incapaces.

Sin una cronología lineal pero con mucho rigor histórico, Vientre resalta lo que es obvio porque, como bien dicen a lo largo de la obra varios personajes, “siempre es bueno aclarar lo obvio”.

Así, hecha combustible al hueco que se ha intentado históricamente tapar, abriendo más ese abismo infinito de la tierra que dio a luz a mujeres empoderadas, que construyeron naciones. Una fractura que resquebraja sin retorno el orden de un mundo tan aparentemente inalterable.

La mujer en reposo, atrapada en esa tradición de milenios, encerrada en una cueva esperando el regreso del hombre de la caza y de la batalla, es la que sale del letargo que la historia le construyó, para dar ella batalla arriba y abajo del escenario.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Marcos Arano, Gabriel Graves

Actúan: Manuela Bottale, Lala Buceviciene, Florencia Catenaccio, Alejandro Jorge Dubal, Rodrigo Frascara, Viviana Lastiri, Carolina Maldonado, Manuel Oucinde, Maria Victoria Pescara, Luciana Ramos, Rocío Rodríguez Paz, Paola Sanabria, Marcelo Sapoznik, Milena Shifres, Luna Ventura

Cantantes: Eugenia Encina, Liliana Isaguirre

Músicos: Eugenia Blanco, Olivia Daiez, Jazmín Laurenza, Bruno Leichman, Gina Locatelli, Franco López Lameiro, Agustín Vanucci

Vestuario: Jazmín Savignac

Escenografía: Marcelo Valiente

Diseño de maquillaje: Sofía De Brea

Diseño de arte: Romina Salerno

Diseño de objetos: Paola Sanabria

Diseño de luces: Alejandro Velásquez

Utilero: Ileana Valejos

Asistencia de dirección:

GabrIela Chouza, Julia Pinedo, Carolina Portnoy

Prensa: Más Prensa, Analia Cobas, Cecilia Dellatorre

Producción ejecutiva: Viviana Ines Lastiri

Coreografía: Gabi Goldberg

Dirección musical: Ian Shifres

Co-producción: Fundación Cyc Arte .industrias Culturales

Dirección: Marcos Arano

Sala: Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858, CABA).

Funciones: Domingos 20hs. Entradas $300 / Estudiantes y jubilados $250.

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Licenciada en Artes Combinadas (UBA). Especialización en Diseño y Planificación de Proyectos Culturales en la Alianza Francesa. Cursó el Posgrado en Gestión Cultural y Comunicación en FLACSO. Columnista de teatro en programa radial La Cuarta Pared, por EQ Radio. Actualmente es redactora estable de críticas del área escénica de Revista Funcinema, Revista Mutt, entre otras.

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