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La muerte no existe y el amor tampoco

La muerte no existe y el amor tampoco

“Vienen a visitarte de tanto en tanto
Ellos solos se anuncian
en un sueño liviano,
juntan las manos
Son los viejos amores que te recorren,
laberinto de flores
aunque no los nombres.”

(León Gieco)

Emilia es psiquiatra recién recibida y vive en Buenos Aires con su novio. Recibe la invitación del papá de Andrea, su mejor amiga, para acompañarlxs en un momento esperado pero doloroso: elegir dónde y cuándo esparcir las cenizas de la joven, quien se quitó la vida unos años atrás. La escena forma parte de La muerte no existe y el amor tampoco, una película que viaja al pasado para transitar el duelo y la memoria de los vínculos muertos que aún perduran. Una invitación a reflexionar sobre las amistades perpetuas y los viejos amores.

Emilia emprende su viaje en micro a su pueblo natal en la provincia de Santa Cruz. El frío, las nubes, la nieve, el viento del sur y las casas, bien separadas una de la otra, constituirán el escenario donde aflorarán los recuerdos, pero también las preguntas sobre ese dolor dulce del reencuentro con un primer amor. ¿Cómo explicar aquello que todavía moviliza el cuerpo y late en las ideas? ¿Cómo convivir con los espectros de las ausencias? ¿Qué es lo que muere y qué es lo que subsiste? ¿Cuánto tiempo se puede duelar a una persona? ¿Y a un vínculo?

– ¿Qué es todo esto?

– ¿Qué cosa?

– Todo este amor

La joven no transita su estadía sola. Su imaginación trae a Andrea al tiempo presente para acompañarla en cada pasaje, excepto en los encuentros con Julián, el novio de su adolescencia. Ambos rehicieron su vida luego de romper la relación. Él se casó y tuvo un bebé que lo demanda más de lo imaginado. Ella viajó a capital para estudiar, se graduó y convive hace varios años con Gastón. La historia fugaz entre Emilia y Julián pondrá en jaque a la monogamia como norma y abrirá a la reflexión sobre la cantidad de formas posibles que existen de habitar el amor. O los amores. ¿Es realmente imaginable vincularse con una única persona hasta el final de nuestro días?

El realismo de los diálogos, de los silencios y de los escenarios se destaca a lo largo de toda la trama. Lo mismo ocurre con la música: lejos de adelantar o reiterar lo que ya está explícito, sabe acompañar y reforzar la intimidad y la sordidez, el dolor, el vacío y la contradicción. “En esta casa hace más frío adentro que afuera”, dirá uno de los personajes y materializará en simples palabras todo lo que se puede llegar a inscribir en lo más profundo de los pensamientos y en lo más inmediato de las paredes.

Producida por Caudillo Cine y Tarea Fina, y con la dirección de Fernando Salem, el film se configura bajo la adaptación cinematográfica de la novela Agosto, de Romina Paula. “Tanto libro, tanta película en la que todo se resuelve con amor, por amor. Donde el amor salva. Y acá en el mundo real, en esto que conozco como real, el amor no sólo no salva sino que ni siquiera es suficiente”, reza en la pantalla la placa que da inicio a la película.

Ficha técnica

Dirección: Fernando Salem.
Guión: Fernando Salem y Esteban Garelli.
Fotografía: Georgina Pretto.Música: Santiago Motorizado
Edición: Emiliano Fardaus.
Elenco: Antonella Saldicco, Justina Bustos, Agustín Sullivan, Osmar Nuñez, Susana Pampín, Fabián Arenillas, Romina Paula.

Duración: 86’

Argentina, 2019.

La película se puede alquilar en la plataforma CINE.AR por un valor de $30.-


Comunicadora, fotógrafa y docente feminista. Es editora y tallerista en Feminacida. Nació en Buenos Aires en 1993. Licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de La Matanza (2017).

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