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La calle no es un lugar para hacer cuarentena

La calle no es un lugar para hacer cuarentena

La expansión del coronavirus en el mundo y los 65 casos argentinos confirmados hasta el momento llevaron a las autoridades públicas a promover medidas de aislamiento y cuidado en la ciudadanía. Dentro de las políticas de prevención, la reclusión en los hogares para evitar el contacto y la propagación del COVID-19 es una de las más destacadas. Sin embargo, no contempla a las 7251 personas a quienes la cuarentena les resulta imposible sin el acceso a una vivienda digna. 

En este escenario, el Centro Educativo Isauro Arancibia, que trabaja con esta población, le exige al Gobierno de la Ciudad respuestas a la problemática. “¿Cómo pedirles a nuestrxs estudiantes, quienes en su mayoría viven en situación de calle, en habitaciones de hoteles o en viviendas muy precarias, que se queden en sus casas para no enfermarse ni enfermar a otrxs?”, alarmó en un comunicado. Desde la escuela, señalan que durante el invierno pasado, hubo muchas muertes a raíz de la falta de un techo y de dormir a la intemperie. “Esta crisis mundial pone en evidencia que la salud es un derecho y no una mercancía, que sin vivienda no hay salud y que el Estado es el único que puede garantizarlo”, advierten. Compartimos la producción “Dormir sola en la calle” de los, las y les estudiantes que asisten a la institución.

Por “La realidad sin chamuyo”.  La Revista del Isauro Arancibia (*)

1- Está por hacerse de noche.

2- Llego a la ranchada, espero que me agarre sueño. Estoy cansada pero tambien tengo hambre.

3- Mi amigo me pregunta donde quiero dormir y lo primero que digo es CONTRA LA PARED.

4- Duermo como una hora (creo que si el no hubiera estado no hubiera podido dormir…me da miedo).

5- ¡Uf! Mi amigo se tiene que ir a trabajar y los demás se fueron…¿que hago?

6- Intento dormir de vuelta, duermo de a ratos, doy vueltas y vueltas.

7- Tengo que estar atenta a los que me rodean: quien pasa, como te miran o si se arriman y no sabes…

8- Por un momento me despierto y me doy cuenta de que alguien me está mirando.

9- Hay mucha que gente que va y viene, la policia da vueltas.

10- Empiezo a desconfiar, pienso que en cualquier momento algo malo va a pasarme (una vez estaba con mi sobrino y sentí que me estaban desabrochando los botones del pantalón, justo me levante y gracias a Dios no pasó lo peor).

11- Agarro mi mochila y me pongo a caminar, cansada y con mucho sueño.

12- Pienso en qué parte podría acostarme, si en una plaza o dentro de un cajero.

13- Uy, ¡un colchón! ¿lo agarro? ¿que tendrá? ¿será de alguien?

14- ¿Pero dónde me acuesto?

15- Esa gente se está drogando, me da miedo…

16- Ya sé, camino un poco y me voy cerca de la comisaría.

17- Llego y…

18- “Señorita retírese de acá, no puede estar en la vía pública. Vaya a otro lado, sino la saco por la fuerza…”.

19- Viene una mujer policía y me dice “dale, salí negra sucia”.

20- La policía te bardea, son atrevidos, te gritan cosas horribles como “muerta de hambre o puta de mierda” te patean y tiran todas tus cosas como si fueses un animal.

21- Me siento a llorar.

22- Si tuviera alguien en quien confiar sería muy distinto.

23- Sale el sol, amaneció…  Tanto que caminé.

Foto: ANred 

(*) La revista se consigue en el Centro Educativo Isauro Arancibia, ubicado en Avenida Paseo Colón 1366.


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