Inconcebible

“Te transgredieron dos veces: primero tu atacante y después la policía”. La historia de Marie Adler, una adolescente que es violada y luego violentada por las instituciones que descreen de su denuncia, da inicio a “Inconcebible”: una serie producida y guionada por mujeres, y basada en “An Unbelievable Story of Rape”, un artículo periodístico de T. Christian Miller y Ken Armstrong ganadora de un premio Pulitzer. 

Con el foco puesto en mostrar la importancia de tener perspectiva de género en casos de violación, la serie narra cómo se llevó a cabo una investigación en torno a una sucesión de abusos sexuales en Estados Unidos. Las dos mujeres detectives dejan expuesto cómo las negligencias del sistema judicial patriarcal dan paso para que los violadores puedan actuar sin consecuencias y, en contraposición, abordan el trabajo con sensibilidad y mirada feminista. “Nadie ve los datos de violencia contra las mujeres. ¿Y si estuvieran violando hombres? ¿Y si Taggart [investigador] tuviera miedo a que lo violaran mientras camina por la noche? Este hombre nos está ayudando, okay, pero ¿dónde está su indignación? ¿Dónde está su voz que ve el patrón y dice: ‘Esto está muy jodido’”, reclama la detective Grace Rasmussen (interpretada por Toni Collette).

Cultura de la violación

Poner el eje en las actitudes e historia de la víctima para descreer de ella, revictimizarla haciéndola repetir la violación una y otra vez, acusarla de mentir y no darle información del proceso judicial. “Inconcebible” revela el tratamiento que reciben las mujeres por parte de los policías y de la justicia cuando se animan a denunciar. Una serie que deja al descubierto cómo el poder legitima y sustenta una sociedad machista. En esa búsqueda, intenta develar prácticas intrínsecas en la cotidianeidad que hacen a una cultura de la violación.

—Fuerza a las chicas a tener sexo — cuenta un testigo varón.

—Okay. Contame cómo las violaba — contesta Karen Duvall, otra de las detectives, interpretada por Merritt Wever.

—No dije eso — aclara.

—Dijiste que las forzaba a tener sexo. Eso es violar— retruca Duvall.

A través de este diálogo y otras escenas hacen un tratamiento sobre el consentimiento, las relaciones violentas y la cultura de no creer en las mujeres que denuncian: “Las chicas —asegura un personaje— ahora inventan todo: ser víctima da un status”.

Pero además, se visibilizan otras cuestiones ligadas a la violencia de género a lo largo de los ocho capítulos que la componen. Lo central posiblemente sea el derrotero en el que se convierte la vida de Marie que, después de atreverse a denunciar y ser descreída, queda totalmente marginada a nivel social. La prensa, la escuela, su familia y sus amigos refuerzan la violencia contra ella día a día al dejarla sola y sin contención. 

Tratamiento feminista 

Como contrapartida, las investigadoras protagonistas de la historia reflejan la necesidad de tener perspectiva de género al abordar casos de abuso sexual. Ponen el ojo en cuestiones que hacen a una sociedad patriarcal: para ellas no es un dato menor que el 40 por ciento de los hombres pertenecientes a las fuerzas de seguridad estén denunciados por violencia doméstica. Tampoco les resulta lo mismo las consecuencias que sufrirán las víctimas de las violaciones, que están claramente visibilizadas y tratadas en la serie. Es por eso que las acompañan y se ocupan de que vivan el proceso judicial de la mejor manera posible. Las mueve la bronca de la violencia ejercida contra las mujeres y ese empuje las hace trabajar día y noche para encontrar al culpable.  

A partir de la unión y la sororidad entre estas dos mujeres —que, además, ocupan roles de liderazgo— “Inconcebible” visibiliza el mal tratamiento que reciben las víctimas, lleva a la pantalla diferentes aristas de la violencia de género y rompe con los estereotipos tradicionalmente asignados (las investigadoras no son “rudas” por pertenecer a la justicia y sus maridos se ocupan de la casa mientras ellas trabajan). No es casual que quienes se hayan ocupado de la producción de la serie sean, en su mayoría, mujeres: quien escribe pone su mirada del mundo en el contenido. 


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