En Colombia nos están matando

En Colombia desde el 28 de abril de 2021 se han realizado movilizaciones en todos los rincones del país, especialmente en las calles de Bogotá, Cali, Medellín, Palmira y otras.  Las personas han salido a protestar en contra del Gobierno del actual presidente Iván Duque y la tiranía del Uribismo (lo que queda de la gestión del ex presidente, Álvaro Uribe) que continúa atentando contra los derechos fundamentales de las y los ciudadanos. La movilización ha tenido consecuencias fatales: personas heridas, muertas y desaparecidas. La fuerza pública ha arremetido contra los cuerpos de lxs manifestantes como objetivo. Para el Estado, el pueblo es el enemigo. En esta nota, Sören Daniela Molano Cajamarca invita a visibilizar la situación convulsionada que atraviesa su país.

Por: Sören Daniela Molano Cajamarca

Desde el 28 de abril se ha incrementado la violencia de la fuerza pública hacia los ciudadanos y ciudadanas buscando reprimir la movilización social, lo que tuvo como resultado la sistemática violación a derechos humanos. Se han reportado, según ONG Temblores, al 4 de mayo del 2021, más de 1443 casos de agresión a civiles de los cuales 31 fueron asesinatos, 77 personas heridas con armas de fuego, 21 víctimas con lesiones y perdida ocular, 814 detenciones arbitrarias y 10 casos notificados de violación sexual. Esto evidencia el silencio y la complicidad del Estado con la fuerza pública, y, sus bases criminales, patriarcales y opresoras.

La matanza como política de Estado para la intimidación y represión de la protesta ha tenido como consecuencia el aumento de la vulnerabilidad de las personas que se manifiestan.  Sumado a esto, se han dado diferentes estrategias por parte del gobierno para estigmatizar el paro como, por ejemplo, manipular imágenes y videos y utilizar a los medios de comunicación para desvirtuar, tergiversar y criminalizar el movimiento social; soslayando las voces de millones que continúan en las calles.

No se puede desconocer cómo, a través de señales como RCN y Caracol, todo este abusivo y malintencionado trabajo de desinformación generó pánico y señalamiento para culpar a quienes se manifestaron. Hoy las y los que buscamos garantías y dignidad para nuestro pueblo somos enemigas y enemigos públicos y delincuentes.

Una Reforma Tributaria para aumentar la pobreza

El Paro Nacional empieza con la propuesta de la Reforma Tributaria que se logra tumbar con la movilización y continúa por todas las personas que han caído por las ejecuciones extrajudiciales en la manifestación.

Esta modificación propuesta por Duque tenía como objetivo aumentar la recaudación del Estado (US$6.300 millones de dólares ) a costa del sufrimiento del pueblo. Entre las principales medidas que hubiese establecido esta norma estaba el aumento del impuesto sobre el valor agregado (IVA) de todos los productos de primera necesidad , servicios públicos y funerarios en un contexto de pandemia.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el 2020 Colombia pasó a ser uno de los países más desiguales de la región con un índice de pobreza que pasó del 31,7 % al 38,7 % y con una tasa de desempleo que también se incrementó

Luisa Gonzalez

Un Paro Nacional como respuesta

El paro colombiano ha sido un caso que ejemplifica cómo todo un pueblo supera el miedo: el miedo a ser asesinado por parte de la fuerza pública, el miedo a ser una víctima fatal del Estado, el miedo a la pandemia actual de la COVID-19.

Se unen desde el amor, el cuidado y la memoria para reclamar justicia y dignidad por la crisis social vigente, por aquellos que no están, además de rechazar actitudes represivas y violentas perpetradas. Pues las marchas forman parte de un marco democrático, pues su motivo es visibilizar la multiplicidad de voces y demandas de la población que se encuentran en desacuerdo con las decisiones del gobierno asesino e indolente.

A pesar de la violencia infringida de manera masiva en Colombia, su pueblo es capaz de levantarse, ponerse en pie, pronunciar su derecho en las calles, en los medios y los hogares con la resonancia de las cacerolas. Familias enteras han salido con la indumentaria de su cocina anunciando que su miedo no supera su esperanza, su amor y su apoyo al Paro. Hoy ni las balas ni las aturdidoras ni los gritos ni los helicópteros superan la resistencia de todo un país.

Aquí estamos y por nuestros muertos y muertas, ni un minuto de silencio.

Foto de portada: Sergio Acero (Colprensa)

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