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El activismo gordx como respuesta política ante el...

El activismo gordx como respuesta política ante el odio

“Ser gorda es mi identidad política”, afirma Samanta “Sami” Alonso. Ella es trabajadora social y militante del activismo gordx desde 2014. Con una trayectoria de lucha principalmente en redes sociales, Sami construye su identidad y defiende la visibilidad gordx, exigiendo mayor atención, inclusión y respeto por el trabajo que lxs integrantes del movimiento realizan en este espacio atravesado por múltiples relaciones de poder. En esta entrevista con Feminacida, cuenta cómo es dar la batalla a través de las redes, en el campo del lenguaje y en tensión constante con el modelo médico hegemónico. Además, opina sobre la campaña #visibilidadgorda y el bloqueo de cuentas de activistas gordxs en Instagram.  

Sami recuerda su niñez como una etapa difícil, pero lo hace sin rencores. “A dos amigas y a mí nos llamaban gordas, pero de eso no hablábamos, recién lo decimos ahora de grandes. Es muy loco, porque tengo compañeras de escuela que me siguen en las redes, que me han pedido perdón”. Luego se pregunta qué hubiera pasado si el feminismo la hubiera atravesado cuando tenía 15 años, y le hubiera permitido preguntarse por estos procesos de forma colectiva y sorora, para reflexionar sobre ellos como parte de un sistema y no como un motivo del cual avergonzarse.

Cerca de sus treinta años, tiene muchos motivos para festejar: es una de las primera modelos plus size del país, fundó su propia agencia de modelaje (@plusdollagency) y diseña ropa deportiva con talles inclusivos (@kalistasports). Pero no llegó hasta donde está como por arte de magia.

Luchar por cuerpxs diversos en las redes sociales

Con más de 23 mil seguidores en su cuenta de Instagram, esta activista corporal se apropia del mayor espacio de espectacularización de los cuerpos y reproducción de cánones hegemónicos de belleza. Lo hace a su manera: sube posteos con sensuales poses, toma en su puño todos los mandatos y las prohibiciones para reírse en su cara, a carcajadas, con los labios rojos bien abiertos, prestos a gritar rebeldías enmarcadas en el activismo gordx. Este movimiento nació a partir de la unión de sectores feministas disidentes, que luchan por la visiblización de los cuerpos que no se adaptan a las normas de belleza patriarcales; y tiene por objetivo la integración de todos los cuerpos, como una reivindicación de sus diferencias.

Sami se apropia de este enfoque, y asegura que su única estrategia en redes sociales es decir lo que piensa, con un lenguaje accesible, ya que considera que aplicar academicismos le impide que las personas se acerquen, se identifiquen y puedan encontrar un espacio en el cual expresarse.

“Me gusta incomodar desde la lectura y darle una vuelta de rosca al activismo, porque me ayuda a repensarme a mí misma”, asegura. Y afirma que las redes sociales son un gran espacio para reconfigurar las formas de militancia: “hay un sistema que lucra con nuestra feminidad, con nuestros cuerpos, porque están pensados para el consumo. Entonces si yo logro que a una persona le haga mucho ruido algo que pensaba que era normal, entonces ya gané”.

¿Recibís muchos comentarios gordofóbicos? ¿Cómo reaccionas ante estas opiniones?

La realidad es que hoy en día no le doy mucha pelota, a muchxs lxs bloqueo ya me parece que es algo muy sano bloquear. Pero si es alguna cuenta que tiene tráfico, trato de hablar. Me pasó, por ejemplo, que me escribieron unxs chicxs contándome que un profesor de historia se había burlado de un taller de activismo gordx. Eso me hizo sentir bien: recurrieron a mí y confiaron, porque este profesor lxs hacía sentir zarpadxs y no sabían cómo accionar para no ponérselo en contra. Yo hablé con él, pero no quiso entender. Entonces le dije: ‘discúlpame, pero si vos no estás habilitando una discusión porque no leíste nada sobre los derechos o el activismo corporal, y lo único que me estás diciendo es que yo fomento la obesidad, entonces, mi conversación terminó acá’.

En los últimos días, se llevó a cabo la campaña #visibilidadgorda en redes sociales, la cual supuso que muchas personas públicamente reconocidas difundieran cuentas de activistas gordxs para dar visibilidad a sus propuestas ideológicas y profesionales. Entre las personas difundidas, se encuentra @gordainsurrecta5.0 (Corina Lagos), quien denunció que luego de la visibilidad que cobró su perfil tras la campaña, la red social Instagram le cerró la cuenta.

¿Cuál es tu mirada sobre la reciente denuncia que realizó la militante gordx @gordainsurrecta5.0, acerca de las reiteradas oportunidades en las que le han cerrado su cuenta en Instagram?

A Insurrecta la cuenta ya se la devolvieron, porque estuvo trabajando -como la vez anterior- con gente que le ayudó a hacerlo. Lo que ella siempre dice es que el algoritmo ya la tiene detectada, entonces por más que se abra otra cuenta, siempre se la terminan cerrando igual. ¡Ya tiene seis cuentas Cori! Ella es la persona que está más bastardeada en esta red social, pero la realidad es que no es la única. Yo al menos conozco diez personas dentro de mí ámbito de colegas gordxs que les han cerrado las cuentas, inclusive de un día para el otro, sin avisar.

¿Cuál es la lectura que hacen de esta situación? ¿Por qué crees que sucede esto en Instagram?

Queremos hacer un reclamo más que nada porque cuando unx ve material de pornografía infantil o que realmente es un material que hace daño a la sociedad, y lo reporta en Instagram, probablemente la respuesta que te dan a las 48 horas, es que ese video no se va a bajar porque no se está infringiendo ninguna norma. Ahora, cuando una gorda sube una foto semidesnuda en las redes sociales, al toque te bajan la cuenta. ¡Ni hablar si viene un ejército de trolls que te empiezan a denunciar!

¿Qué opinas sobre que a la campaña #visibilidadgorda la lleven a cabo personas reconocidas públicamente, pero que no forman parte del colectivo del activisamo gordx?

Me parece muy bien que haya personas que se hayan copado con esta campaña, porque de alguna forma son personas mainstream, que tienen voz y un lugar de privilegio con respecto a la comunicación por ser personajes públicos; nos están reconociendo. Está bueno que nos cedan un poco de su espacio para decir ‘¿sabes que hay personas que sufren por tener grasa corporal, y son activistas o son modelos y también merecen ocupar todos los espacios que nosotrxs tenemos?’. A nivel simbólico, está buenísimo y estamos súper agradecidxs que haya sucedido esto. Pero sí es cierto que hay una realidad: hay una violencia sistemática y una persecución a los cuerpos gordes en Instagram.

Una batalla discursiva

Las redes sociales no son el único espacio en el cual Sami planta bandera contra la gordofobia. Por el contrario, sostiene que la escuela, en tanto institución que atraviesa a niñxs y jóvenes, es un gran campo para fomentar la deconstrucción de prejuicios y mandatos patriarcales. Pero si hay un espacio que Sami quiere conquistar es, definitivamente, el del lenguaje.

¿Qué sentidos sociales tiene para vos la palabra gordx?

Me parece maravilloso apropiarse del lenguaje, porque creo que es parte de la lucha por nuestra identidad gorda. Para mí ser gorda es mi identidad política, porque esto me posiciona desde el lado del reclamo, de lo marginal. Es gritar ‘¡acá estoy, soy una sujeta que tiene derechos y que quiere pelear para que sean reconocidos!’. Pero por ahora veo muy lejana la posibilidad de deconstruir la palabra “gordx” como un insulto o como algo negativo, no va a ser un día para el otro porque incluso a nosotrxs mismxs nos cuesta.

¿Cuál es la relación entre el activismo gordx y los discursos de la salud?

El modelo médico hegemónico dice que quien tiene un índice de masa corporal mayor a 25 es una persona con sobrepeso. Toda la patologización que tenemos desde el modelo médico hegemónico de salud tiene relación con toda la construcción social que hay alrededor de las gorduras, porque la gordura da asco, la gordura da miedo, es como algo oscuro, ese estadio al que nadie quiere llegar. Desde el activismo, de alguna forma, tratamos de romper con eso y llevar el lenguaje a otro lado.

Otro de los discursos desde el cual se piensa a la gordura es el del amor propio y la autoaceptación. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

El amor propio es una exigencia más del sistema. ¿Cómo pretendes que me ame en una sociedad en donde el mandato es gordx-odiante? Algo que aprendí y me hizo muy bien es que no nos vamos a amar todo el tiempo, un día nos re amamos y al otro día nos creemos una caca. Y es esta vara de lo positivo y lo negativo la que tiene que ver con el sistema, y cómo éste opera sobre nosotrxs:  debemos aprender a ser más compasivxs con nuestros cuerpos, y para esto tenemos que acceder a más conocimientos.

Las cuentas pendientes

Haberle puesto un nombre a todas las prácticas discriminatorias perpetuadas a lo largo de los años contra las personas gordas, poder llamar “gordofobia” a los prejuicios limitantes y despectivos, fue un gran comienzo para que el tema tomara visibilidad.

Pero ver no es transformar, y Sami detalla de forma muy clara cuáles son las próximas batallas: la lucha por la representatividad en todos los espacios, y dentro de ésta, el mercado del deseo y la salud. En relación a esto, la activista asegura que, aunque se asumiera una mirada patologizante y se considerara a las personas gordas enfermas, esto no supone que no puedan ejercer su derecho humano a la salud, a la vestimenta y, también, al amor y el sexo.

“No quiero que me digan que alguien me va a querer a pesar de mi gordura, porque eso la hace parecer algo malo, y mi gordura es parte de mí. Yo soy mi gordura, pero mi totalidad no es solo eso: soy muchas cosas más y todo lo que soy me hace un ser que desea y puede ser deseadx”, concluye Sami, mientras su voz se pierde entre los tiernos e insistentes llamados de “mamá” que emite su pequeña hija Avril.

A modo de cierre: ¿Qué le dirías a esa pequeña Sami, si pudieras dejarle un mensaje a través del tiempo?

Lo primero que le diría es que no crea que tiene la culpa del cuerpo que te tocó: hay un sistema que funciona para que nosotras nos sintamos de esa forma pero que, tarde o temprano, cuando menos se lo espere, va a encontrar la respuesta. Y que esta quizá sea que ese cuerpo le tocó porque viene a hacer un cambio, viene a alzar la voz por muchxs pibxs que también la pasan como ella; pero ahora no lo sabe, de eso se va a enterar cuando sea grande.

– Esta nota fue producida en el marco del Taller de Periodismo Feminista de Feminacida –


Nació en Buenos Aires en 1992. Es Licenciada en Comunicación Social y Profesora de Educación Media y Superior de Comunicación Social (UBA). Actualmente estudiante de la Maestría en Comunicación y Cultura de la Universidad de Buenos Aires. Fue redactora en un periódico local de su ciudad natal, participó de proyectos de radio independientes y actualmente se desempeña como docente de escuelas medias.

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