Despatriarcalizar el heavy metal

¿Qué ocurre con la perspectiva feminista al interior del heavy metal? ¿Qué estereotipos cristaliza? ¿Qué cambios se están vislumbrando? ¿Es posible despatriarcalizarlo? Como muchos géneros musicales, no está exento de reproducir las estructuras enraizadas en la sociedad. Ahora bien, ¿qué pasa cuando una generación de jóvenes, mujeres y disidencias viene a cimentar las posibilidades de apertura?

“La Ley de Cupo Femenino en los escenarios abre camino e intenta dar mayor visibilidad a este colectivo de mujeres y disidencias”, sostiene Noelia Adamo, docente de Filosofía y amante de los sonidos distorsionados desde su reencuentro con las guitarras eléctricas en el dial de la ‘Heavy Rock and Pop’, a sus once años. Participa en el Grupo de Investigación Interdisciplinaria sobre el Heavy Metal Argentino (GIIHMA) y escribió un ensayo en el libro “Parricidas”, dedicado al abordaje de género en el metal.

A pocos días de realizarse las “Primeras Jornadas de Debate. Por una Nueva Cultura Pesada en el Metal Argentino y Latinoamericano“, donde la docente coordinará la mesa de Metal y Género, asegura: El canto gutural está asociado con una apropiación de los clichés del género que desafían al patriarcado del metal”. En diálogo con Feminicida advierte sobre la importancia de desafiar los estándares de belleza impuestos sobre los escenarios, derribar el estereotipo de metalera fetiche, instalar modelos de referencia femeninos y escuchar a las nuevas generaciones.

¿Cómo surge el GIIHMA?

Surge en torno a la primer Feria del Libro Heavy, en 2003. Yo me incorporo después. Se reúne un grupo de personas de carreras de Filosofía, Comunicación que  tenían en común la pasión por la escritura y la docencia. El primer libro que escriben es “Se nos ve de negros vestidos”. Asistí al  seminario de extensión en la UBA como alumna y luego me invitaron a participar. Se hizo un segundo seminario en 2017 y nos propusimos la escritura de “Parricidas” donde está mi artículo sobre “Metal y Mujeres”. Con el grupo realizamos también otras actividades, viajamos asistimos a ferias locales.

¿Hay más presencia de la mujer en el escenario metalero?

En el seminario di una clase sobre la mujer en el heavy metal y me encontré con que esa historia no estaba escrita. Así como hay un canon de bandas de hombres, no lo había de mujeres. No estaban incluidas en la trayectoria. Su participación se da en tres momentos. En primer lugar con la vuelta  a la democracia. Luego en lo 90′ por la popularización del género, que acá llega un coletazo y muchas chicas se acercan como público y empiezan a surgir bandas más formadas. Y en tercer lugar a partir del 2000 en adelante como un fenómeno en crecimiento. Yo  voy a recitales desde los 90′ y siempre se veía presencia femenina, lo que no se veía eran protagonistas, siempre roles más bien de periferia, sean divulgadoras en fotografía, prensa, managers. Pero en esta última etapa se da la explosión de algunas bandas con cantantes que empiezan  a tener mucha repercusión en Argentina y comienza a verse más mujeres subiéndose a un escenario.

¿Cual es la recepción de las bandas de metal compuestas por mujeres?

Siempre hay una mirada patriarcal. El metal no está exento y tiene sus formas particulares, a las mujeres le dicen que “tocan como un chabón” para indicarles que lo hacen bien. No todas las bandas se enfrentaron a los mismos prejuicios, hay determinadas particularidades, como hacerlas tocar primero. Está presente el juicio sobre los cuerpos, se coloca a la mujer como objeto decorativo o sexual. Eso lo noto bastante porque también lo percibo en la calle, por fuera del metal.

¿Qué estereotipos circulan en relación a la mujer metalera?

La mujer fetiche, la idea de disponibilidad sexual,  la presunción de que los cuerpos están disponibles. La noción de libertinaje se asocia arriba del escenario a la mujer que está poniendo el cuerpo. No es interpretado de la misma manera si es una cantante o una instrumentista. Las primeras  están más expuestas porque no hay nada mediando. Están exponiendo sus cuerpos y su propia voz.

¿Consideras que el juicio sobre las bandas femeninas varía según los géneros musicales?

En el caso del heavy metal creo que depende del estilo de canto. Hay dos bandas que se popularizaron. “Nightwish” con un sonido más sinfónico y operístico. Es una mujer que canta limpio con una imagen de belleza etérea, desde esos lugares de poca distorsión en la voz. La otra banda que se hizo muy popular fue “Arch Enemy”, la cantante Angela Nathalie Gossow canta gutural, pudriendo por completo la voz, entonces esta manera de cantar, esta apropiación de un grito horrible, porque la idea es tener un sonido que sea lo opuesto a lo femenino, hace que se corra de la identificación de mujer bella, porque las posiciones que el cuerpo tiene que adoptar para lograr esos sonidos distan de la imagen angelical, se  aleja de la feminidad impuesta y del mandato de como tiene que sonar una voz femenina.

¿Cómo desafía al patriarcado este fenómeno del canto gutural?

El canto gutural está asociado con una apropiación de los clichés del género que desafían al patriarcado del metal. La voz gutural tiene que ver con el corrimiento del rol de la belleza. El grito y el gruñido son la apropiación de lo indeseable, lo podrido. Está más vinculado con desafiar los estereotipos de género que el metal reproduce. Una feminidad distinta, se aleja  del lugar de deseable y da lugar a su propio deseo. Uno de los aspectos que desarrollo en el libro “Parricidas”, además de las masculinidades, es el grito como empoderamiento  de las mujeres dentro del género. El hecho de que salga de la propia entraña, con todo lo que la entraña de la mujer suele estar en boca de todos, en lo que es la discusión pública del aborto, es una manera de empoderarla y autoproclamarse. No es ajena, es propia. Cada mujer puede hacer lo que quiera con sus propias entrañas.

¿Qué otras formas de empoderamiento hay dentro del metal?

Se van armando bandas, ciclos, redes sororas de divulgación y centralmente  los modelos de referencia de bandas de mujeres que se hacen visibles en los escenarios. Yo me pienso a mi chiquita buscando bandas y no tuve esa identificación. Hoy es más fácil encontrar estas referentes. Y eso impulsa  a otras mujeres  a que se animen. Esa instalación costó mucho, antes eran hechos aislados, anecdóticos, no un movimiento de mujeres haciendo música pesada.

¿Qué ocurre con la inclusión y expresión  de las disidencias?

Armar redes y espacios seguros por fuera de la violencia heteropatriarcal me parece algo fundamental y que se está encaminando dentro del metal hoy día. Hay una nueva generación que se está abriendo desde el under que permite ser en libertad, tanto musical como de la identidad sexual o de género. Si vos perteneces a cualquier identidad que estando en la calle sola se vea amenazada, es riesgoso entrar a un lugar hiper heterosexual cuando lo que está en riesgo es la propia vida. Si bien existen quienes son abiertamente homosexuales o trans, no sucede en Argentina. Lo que se trata de construir aquí son espacios en los que las personas no sean atacadas por su identidad.

¿Este metal más sororo se hace eco de lxs reclamos feministas?

Se está modificando de la mano de la cultura emergente. Una banda la llamó en uno de sus discos como “una nueva cultura pesada”, que es más desde la unión y desde la apertura, no desde el juicio a nosotrxs, desde la cerrazón de la mente y la violencia del otrx al ser distintx. Si no se les da el espacio a las nuevas generaciones para que puedan cantar, plasmar, expresar sobre todas estas nuevas miradas, si los referentes siguen siendo los mismos, las cosas no van a cambiar. La clave está en que el empoderamiento opere desde la juventud, los discursos y las prácticas. Una de las cosas que digo cuando termino el ensayo del libro, es que  me gustaría que las bandas incorporen en sus letras al feminismo. Desde que terminé de escribirlo hasta la publicación, muchos grupos brotaron. O incluso las mismas bandas que conocía comenzaron a forjar esos discursos, a sentir la necesidad de comunicar desde ese lugar. Cuando se entregó el libro a la editorial lo veía como el próximo paso. Me parece que en 2018 se inicia un momento con las juventudes y hay un cambio operando. Así también está la avanzada reaccionara, derechista y fascista para acallar estas voces. Pero lo que está sucediendo es inevitable, porque lxs jóvenes siempre van  a moldear su futuro, entonces lo mínimo que les debemos es escuchar.

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Profesora en Comunicación Social UNLP- Licenciada en Comunicación Social UNLP. Comunicadora y docente feminista. Actualmente se desempeña en escuelas orientadas en comunicación.

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