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Código 256: las pibas solo quieren programar

Código 256: las pibas solo quieren programar

Corría el 2012 y Paula Bourlot sentía motivación por la nueva experiencia e información que adquiría en la carrera de Ingeniería en Sistemas. En esos tiempos un suceso marcó su vida y el futuro de su proyecto profesional: su abuela Helena sufría de una enfermedad que poco a poco fue inmovilizándole el cuerpo, sólo quedaba el motor de su deseo en la mirada. Impulsada por los ojos de su abuela, los únicos órganos que la enfermedad no logró conquistar, Paula ideó una aplicación que comunicaba el movimiento ocular de Helena con un dispositivo electrónico para así dar cuenta de sus necesidades.

“Presenté este proyecto en el gobierno y me dijeron que no porque ‘era demasiado ambicioso‘ y lo era: la tecnología que precisaba era muy cara en ese momento, pero a una persona ambiciosa no podés decirle eso —ríe, suspira y luego vuelve a hablar— Quería ayudar a mi abuela y a personas que tuvieran problemas motrices, así que pensé ‘bueno, algún día voy a idear mi propia empresa para desarrollar este proyecto’”.

En 2020 Paula cumplió una de sus metas más importantes con la creación de su propia empresa en Basavilbaso, Entre Ríos, llamada “Helena Software”, en honor a su abuela. “Me llena el alma porque es mi sueño y le dedico mucho tiempo y esfuerzo. No sólo lo hago para desarrollar ese proyecto, sino para generar ingresos y poder lograrlo. Mi abuela hoy ya no está. Pero lo voy a hacer igual porque es un objetivo que me moviliza”, dice.

Mujeres en el desarrollo del futuro

Desde hace 11 años, cada 13 de septiembre (o 12 si se trata de un año bisiesto) se celebra en todo el mundo el día del programador y la programadora. ¿Por qué en esta fecha? Porque este día es el número 256 del año y es la cantidad de números que pueden representarse dentro de 8 bits o 1 byte (el término que se emplea a menudo en las áreas de informática y telecomunicaciones para especificar cantidad, por ejemplo, la de la memoria de un determinado dispositivo o la capacidad de almacenamiento). 

Un estudio realizado por la UNESCO en España en 2019 titulado “Descifrar el código” demuestra que las mujeres conforman sólo el 35 por ciento de todes les estudiantes matriculades del mundo en el área de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Por otra parte, según un relevamiento de datos que realizaron las organizaciones Chicas en Tecnología y Medallia, en 2015, en Argentina se inscribía 1 mujer cada 6 varones en carreras de programación. Además, desde 2010 a 2015 sólo el 21 por ciento de les egresades eran mujeres. 

Los intereses no tienen género

Paula, ¿cómo fue el vínculo con la tecnología en tu infancia? 

Cuando tenía 6 u 8 años desarmaba la computadora para ver qué tenía adentro y después la volvía a armar; la tecnología en general me daba mucha curiosidad. Después cuando arranqué a estudiar ingeniería en sistemas me apasioné, me encanta, me puedo pasar horas haciendo cosas del trabajo porque para mí no es como “uf, tengo que trabajar”, sino que lo disfruto.

“Descifrar el código” también señala que los estereotipos sociales en la infancia influyen en el interés de las mujeres por temas relacionados a la Información Tecnológica (IT). 

“Está este concepto viejo de que son carreras para hombres, como sucede en otros rubros, pero por suerte veo que se están animando más mujeres. Hay que dejar en claro que no es sólo para hombres, de hecho, yo misma lo puedo demostrar, también tengo compañeras que conocí en la facultad y nunca tuvimos problemas”, declara Paula ante la pregunta de por qué cree que hay pocas mujeres en esta área.

¿Cómo fue tu transcurso por la carrera?

Cuando me anoté en Ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Santa Fe tuve que prepararme un año entero en matemáticas para hacer el examen de ingreso. Estuve todo ese año yendo a particular y rendí en la primera instancia de evaluación, la cual aprobé, así que ya tenía un pie adentro antes de comenzar el año de cursada. Al principio me costó porque no estaba acostumbrada al ritmo de estudio, así que me pasaba gran parte del día estudiando, pero después cuando agarré el ritmo, que es la base, me fue muy bien.

¿Sentiste alguna vez un trato diferente por ser mujer? ¿Cómo era la relación entre compañeres?

Es cierto que siempre fuimos pocas mujeres, tal vez en ese momento éramos el 20 por ciento en relación con la cantidad de hombres, pero nunca me sentí incómoda ni nada, es más, a veces cursábamos hasta tarde o de noche y nuestros compañeros siempre nos acompañaban hasta la parada del colectivo. Hasta el día de hoy tengo relación con ellos. Además, pasé por la parte de docencia, le tengo mucho cariño a la gente que conocí y a la facultad.

Todo esfuerzo tiene sus frutos

Hoy en día las tardes de Paula están acompañadas por las tareas de su empresa, dedicada al desarrollo de software y soluciones informáticas, para crear aplicaciones tanto para Android, Webs o de escritorio, que varían según cada cliente. “Se manejan diferentes tipos de información según el rubro. Trabajo con una cadena carnicerías que utilizan aplicaciones para pesar la carne con el prototipo de código del producto, y así venderle a la gente en el local comercial. Tengo otros que hacen mantenimientos preventivos de torres eléctricas, entonces, sobre un mapa con torres van cargando incidencias para hacer reportes. Después hay aplicaciones móviles para teléfonos, más que nada para Android, que es lo que más se usa ahora, para Iphone también, pero digamos que Android es el estándar”, explicó.

¿Cuándo comenzó tu emprendimiento?

Arranqué hace dos años, sola, con la computadora y con muchas ganas de emprender. Hacer las aplicaciones me lleva mínimo tres meses de trabajo, hay proyectos que son caros, pero tengo que dividir ese monto en tres meses e ir armándome el sueldo de esa manera. Es difícil arrancar de cero sin ningún trabajo confirmado porque tenés que proyectar sin tener nada de ingresos y después de ese período, si todo va bien y funciona, empezás a ver la ganancia.

Al tiempo fui conocida como “la que hacía software” en Basavilbaso y empezaron a contratarme para hacer aplicaciones, carritos de compra online o páginas webs. Estuve siete u ocho meses trabajando sola y después, cuando logré una estabilidad, conformé un equipo de trabajo.

¡Feliz día a les Programadores!

Hoy en día, casi todos los dispositivos electrónicos que existen han sido creados por programadores y programadoras. A través de códigos que para muches resultan indescifrables, elles logran conectar y transformar el mundo.  Si queremos que el mundo sea más justo las programadoras tienen que estar ahí. Hoy, en su día, este homenaje a todas las mujeres arquitectas del mundo digital y a aquellas niñas y jóvenes que curiosean con la tecnología para que puedan elegir sus carreras en libertad. Como diría Paula: “Ingeniería en sistemas es una carrera más, tal vez tengas que dedicarle mucho tiempo y horas de estudio, pero no hay una cuestión de género para ello”.

– Este artículo fue producido en el marco del Taller de Producción y Edición Feminista en Medios Digitales de Feminacida –


Nacida en enero de 1999. Estudia Periodismo en la Universidad Nacional de Avellaneda. Fotógrafa y diseñadora de oficio. Amante del arte en todas sus expresiones.

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