Chicas muertas

Chicas muertas es una novela de no ficción escrita por Selva Almada y publicada en 2014. Busca visibilizar tres asesinatos perpetrados a mujeres durante la década del 80 en diferentes pueblos del interior de Argentina. El término femicidio como tal aún no existía y desde los medios y el poder judicial le atribuían el carácter pasional a crímenes directamente relacionados con la violencia patriarcal.

María Luisa Quevedo, 15 años. Su cuerpo fue hallado sin vida en diciembre, días después de su desaparición y en medio de los festejos por el retorno a la democracia en un terreno en las afueras de la ciudad Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco. Parece una ironía que en un país tan esperanzado por el derecho a elegir, a ella no le hayan dado ninguna opción.

Andrea Danne, 20 años. La mataron en su habitación mientras dormía, en el pueblo entrerriano de San José. Era una estudiante de psicología muy aplicada que, esa misma noche, había rechazado asistir a un baile porque debía prepararse para un examen que nunca llegó a rendir.

Sara Mundín, 20 años. Es quizás el caso más misterioso de los tres: desapareció en marzo de 1988, en la localidad cordobesa de Villa Nueva y nunca encontraron su cuerpo. En diciembre de ese mismo año le atribuyeron su identidad a un cadáver que no correspondía, otra víctima sin nombre. Al día de hoy se desconoce qué fue de ella.

Tres mujeres jóvenes, tres pueblos distintos, tres realidades sociales diferentes. ¿Qué tienen en común? Todas las historias están atravesadas por la indefensión y los rumores pueblerinos, muchas veces juzgando más a la agredida que al agresor, difundiendo relatos novelescos de amantes ilegítimos, vecinos excéntricos y hasta padres sospechosos que poco aportan a encontrar explicaciones. Las tres causas terminaron inconclusas y el fantasma de las posibilidades acechando a sus seres queridos por toda la eternidad.

Los abusos, la misoginia y el desprecio recorren los capítulos fusionados con la impunidad. A treinta años de sus muertes, los femicidas continúan sueltos a la vez que el número víctimas de violencia machista crece a diario. La misión de la autora, como le dice una vidente a la que consulta, es reconstruir la historia de estas tres chicas para darles una voz y, luego, poder cerrar ese duelo y dejarlas correr libremente.

El relato se construye de manera intercalada con las memorias y percepciones de Selva, recuerdos propios de su infancia y juventud, empapados de micromachismos cotidianos en los que, quienes se sumerjan en la lectura podrán sentirse identificadas. Historias de miedo y desazón que tanto Almada como sus allegados le relatan a lo largo de las páginas y que, como mujeres, nos hacen replantear la magnitud –o la suerte– de estar vivas, de no formar parte de las estadísticas.

Acerca de la autora

Selva Almada es una escritora, poetisa y narradora argentina. Nació y se crió en el pueblo de Villa Elisa, Entre Ríos, a pocos kilómetros de donde se cometió el crimen de Andrea. A los 17 años se trasladó a Paraná para estudiar comunicación social primero, y literatura después. Actualmente vive en la Ciudad de Buenos Aires.

Su producción literaria empezó a ganar reconocimiento en 2012 con la publicación de su primera novela, El viento que arrasa, publicada en el exterior y traducida a varios idiomas. En 2014, con su crónica Chicas muertas, Almada se proyectó como una escritora feminista.​ Su talento ha sido confirmado públicamente por referentes del campo de las Letras, tales como la periodista, escritora y ensayista Beatriz Sarlo. “Selva Almada se desplaza en el mapa de la ficción: no es literatura urbana, no es literatura sobre jóvenes ni sobre marginales, tampoco sobre gente que se la pasa tomando merca. Es literatura de provincia, como la de Carson McCullers, por ejemplo. Regional frente a las culturas globales, pero no costumbrista. Justo al revés de mucha literatura urbana, que es costumbrista sin ser regional”, afirmó.


Cursa el último año de Comunicación en la Universidad Salesiana de Bahía Blanca, con ganas de especializarse en comunicación institucional. Amante de los viajes y la escritura.

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