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Ante el mandato “fit”, activismo gorde

Ante el mandato “fit”, activismo gorde

Aún no se había decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio, pero las redes sociales ya se inundaban de gordofobia. Hoy son recurrentes expresiones como “voy a salir rodando de la cuarentena”, los memes del antes y después del encierro, comentarios familiares acerca del cuerpo de cada une, tweets sobre la comida que pretenden causar gracia, bombardeos de tips para no subir de peso, los videos de influencers en plena actividad física. Los mensajes pueden parecer, a priori, inofensivos. Sin embargo, reflejan montones de prejuicios. “Las personas gordas estamos hartas de ser tu chiste de mierda”, publicó en su cuenta de Instagram Brenda Mato, activista Body positive

La pandemia, donde reina la incertidumbre económica y social, sacó a relucir que engordar da más miedo que morir o llegar a fin de mes. “Se toman nuestros cuerpos como si estuvieran en transición, se nos concibe como personas vagas, sedentarias, que comemos mal, que somos insalubres. Todo lo negativo se asocia a nosotrxs”, expresó la militante de la “autoaceptación feminista” en una entrevista en vivo con Feminacida.

“Cuando hablo de gordofobia no quiero decir que alguien va a venir a pegarme en la calle porque soy gorda, sino de algo que está siempre que vamos a comprar ropa y no encontramos de nuestro talle, en los transportes públicos donde los asientos son más chicos, en todos lados”, agregó.  La situación da cuenta que la discriminación por ser gorde puede ser más perjudicial para la salud que la propia obesidad. Mucha gente relaciona a la gordura con algo malo, “fuera de estado”. Lo que subyace es un  miedo a que el cuerpo se aleje cada vez más de lo que marca la norma

Nuestros cuerpos, territorios de disputa

Las exigencias físicas no paran: desde retos fitness, consejos sobre cómo hacer para no aumentar peso durante el encierro, trucos para mantenerse en “forma”, hasta cientos de dietas y recetas bajas en calorías. Innumerables recomendaciones que no hacen más que generar sensación de culpa a quienes simplemente no tienen ganas de seguirlas.

Sobre este punto, Mato aclaró que no se trata de estar en contra de elegir una u otra forma para pasar los días, sino que es importante que todes seamos conscientes y responsables; que las acciones surjan de las ganas, el amor y el autocuidado, y no desde el lugar de odio y pánico que se expande en estos tiempos. Estamos atravesando una situación ajena a lo que estamos acostumbrades, en la que a veces no sabemos para dónde correr. En este sentido, la forma de mejorar nuestra relación con la comida es dejar de culpabilizarnos cada vez que elegimos algo que no se considera “saludable” o “dietético”. 

“La gordofobia es una cuestión social, aunque digamos que no todos la reproducimos. La cuestión está en empezar a sacar esas actitudes que tenemos constantemente”, afirmó la modelo plus size. Desde su punto de vista, cuando nos relacionamos, lo primero que se mira e importa es el físico. El adjetivo “gorda” se usa para calificar enseguida a ciertas personas, a diferencia del resto, a las que se describe según otras características. Por eso, convocó a quitarle el miedo a esa palabra “con la que se ha lastimado tanto”. 

“Ser gorde se toma como un estado pasajero. De hecho, el uso del verbo ser/estar para referirse al estado físico de una persona no es casual ni inocente. Se suele hablar de ‘estar gorda’ porque realmente lo que se espera es que en algún momento de la vida no lo estés. Es importante dejar de negar la existencia de los cuerpos gordos con frases como ‘esto es ahora, esto no es para siempre’”,  subrayó. 

https://www.instagram.com/p/B_JQ0Grhp8n/

En la Argentina, solo el 5 por ciento de las mujeres manifiestan estar contentas con sus cuerpos. Asimismo, más de la mitad se siente incómoda en espacios íntimos al desvestirse frente a otre. La activista visibiliza estos datos en su perfil de Instagram para resaltar la importancia de asumir quiénes y cómo somos, darnos valor y entender qué caminos queremos construir a partir de eso. Aunque estableció una advertencia sobre los discursos que reivindican el amor propio: “No hay una solución mágica o única posibilidad. Hay que entender la historia y los procesos de cada persona, tratar de amigarnos con la imagen que tenemos. Pero también respetar los momentos en los que no estamos contentos. No se puede ser feliz o amarse todo el tiempo. Que para que alguien te quiera primero tenés que quererte vos es una gran mentira, te pueden querer igual aunque vos no lo hagas o hasta más “.

En relación a los vínculos sexoafectivos, enfatizó: “Podemos ser cuerpos deseados. Nos metieron en la cabeza que si seguimos engordando nadie va a querer estar con nosotrxs, y hay un montón de personas a las que les genera amor, calentura o atracción lo que está fuera de la norma. No tenemos que creer que nos están haciendo un favor o que debemos ser copadas porque sino nos vamos a quedar solas, podemos elegir con quién queremos estar. Nuestro placer también importa”.

ESI para liberarnos

¿Cuántas veces escuchamos la historia del bullying a “la gorda del aula”? ¿Cuántas veces escuchamos decir a una adolescente: “No puedo comer eso porque engorda”? ¿Cuántas veces fuimosa la playa o la pileta y vimos a alguien meterse al agua con ropa porque le avergonzaba su cuerpo? Hay chicas que hacen dieta en la primaria y en la secundaria y no por indicación de una nutricionista, sino porque quieren verse “lindas y flacas”. Desde pequeñas, los medios hegemónicos, el patriarcado, la cultura de la moda, y ahora también las redes sociales nos hacen creer que ser gorda y ser hermosa a la vez no es posible. 

En su charla en vivo con este medio, Brenda remarcó la urgencia de la implementación de la Educación Sexual Integral y la diversidad corporal. “Cada vez comienza más temprano la cuestión de la anorexia. Argentina es el segundo país en el mundo con trastornos en la alimentación”, recordó. Por eso es vital que quienes estén a cargo de la educación de niñas y adolescentes aborden la complejidad y heterogeneidad de los cuerpos y el entendimiento de las personas desde sus singularidades. Es decir, desde los deseos reales de cada una y la posibilidad de ser fiel a lo que le gusta por encima de lo que debería gustarle. 

Si bien la relación entre las pautas culturales y las prácticas de cada une nunca es lineal, les adolescentes tienden a generar identificaciones, ya sea por equivalencia u oposición, con las modas. Y la onda “fit” se encuentra en el ranking de esta cuarentena. Por este motivo, es importante señalar los posibles efectos de disciplinamiento u opresión que ejercen los estereotipos de belleza para tomar decisiones más libres. 

Un cambio de paradigma

Cuando pensamos en la salud, lo primero que se nos viene a la cabeza son los aspectos físicos, pero solemos omitir el terreno psicológico. El número que marca la balanza no refleja nuestro bienestar de forma integral, ni nuestra agilidad, ni nuestra resistencia, ni mucho menos nuestra felicidad. “Asociar la obesidad con problemas de ansiedad no tiene nada que ver con la obesidad”, aseguró Mato. Desde su perspectiva, la carga social que sufre una persona en esta condición se asocia a lo que le hacen sentir y tiene que pasar a causa de que el resto la señala con el dedo. 

https://www.instagram.com/p/B6_5mmABTkO/

En este escenario, el activismo Body positive insiste en visibilizar la violencia sistemática sobre los cuerpos y la idea de que no hay un único modelo posible, tanto en lo que refiere al peso como al color de piel. Para Brenda, la idea de este movimiento es combatir mensajes de odio y promover discursos de aceptación, partiendo de la base de que se puede ser “hermosa” desde las diferencias. La invitación colectiva es a defender el derecho a existir, a hacer del cuerpo una bandera de lucha, y a demostrar que no hay hábitos o comidas de gorde. En todo caso, hay hábitos y comidas asociados a ser gorde. Y detrás de todo eso se encuentra la normatividad, el capitalismo y el patriarcado haciendo de las suyas. “No podemos esperar a que las emociones negativas que esto nos genera se vayan para poder avanzar. Faltan nuestras voces en los medios, formadores de muchas opiniones, en las juventudes, que son el futuro, y también nos debemos federalizar la conversación hasta que llegue a todos los estratos sociales y núcleos familiares “, concluyó.

 


Nació en marzo de 1994. Licenciada en Periodismo, egresada de la Universidad Nacional de Avellaneda (2017). Militante y comunicadora feminista. Nómada y viajera.

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