Años cortos, días eternos

Una mujer, con una panza enorme, se aproxima al borde de una piscina y sin dudarlo demasiado se zambulle de pies a cabeza. Mientras tanto, se escucha una voz en off que relata un sueño. En él, se describe un nacimiento cargado de vértigo y placer, posiblemente el que tendrá la mujer embarazada que, ahora mismo, está nadando en el agua. 

Así comienza el documental ensayo “Años cortos, días eternos”, de Silvina Estévez, una producción audiovisual que invita a sumergirse de lleno en el mundo interior de distintas mujeres, a lo largo de cuatro años, durante la etapa de sus puerperios. ¿Cómo son sus días? ¿Cómo nos pintan la maternidad? ¿Y cómo son en realidad los primeros meses después de la llegada de le bebé? ¿Cuál es el verdadero peso que tienen los mandatos y los discursos del afuera a la hora de maternar? Y tal vez, la pregunta más inquietante que redirige la mirada hacia la directora en la segunda  parte del film: ¿por qué realizar un documental sobre la maternidad sin ser madre?

En diálogo con Feminacida, la realizadora relata a propósito de la idea original: Todo comenzó con el embarazo de una gran amiga mía, Brenda, que a la vez es guionista del documental. Ella tuvo su primera hija y nosotras estábamos llegando a los treinta años y casi no conocíamos la palabra puerperio”.

Estévez continúa: “A partir de ahí, una vez que lo empezó a atravesar quedándose sola en su casa, nueve horas por día, con una bebé recién nacida, con su pareja que volvió a incorporarse a su trabajo a los dos días de que ella fue mamá y él papá, en esa soledad del puerperio, empecé a acompañarla”.

Según los manuales clásicos de medicina, la duración del puerperio se extiende alrededor de cinco a seis semanas después de parir. Ese el tiempo estimado para que una persona gestante logre recuperar el peso del útero. Sin embargo, esa idea lineal e ilusoria, muy pocas veces se cumple al pie de la letra. “Me estoy dando cuenta de que la maternidad requiere demasiado, más de lo que imaginaba”,dice una de las mujeres en el documental.

¿Unx hijx es una bendición?

“Supuestamente fuiste madre y es lo más lindo que te puede pasar en la vida. Pero a su vez, Brenda se sentía sola, como desbordada, con mucha desinformación. Había muchas cosas que le iban pasando a las cuales no podía ponerle nombre, entonces empecé a acompañarla en cosas simples: te tengo a la bebé mientras te duchas o comes. Y como soy directora y guionista, empecé a retratar ese momento y ella a su vez se juntó con ‘Las mamis poetas’, que son un grupo de dramaturgas y guionistas y empezaron a escribir todo lo que les estaba sucediendo y a compartirlo”, señala Estévez sobre el proceso de creación.

En la misma línea, agrega: “Se dieron cuenta que a todas les pasaba lo mismo, que no eran un caso aislado, eso es lo que tiene también el feminismo, que no estás sola, que lo te pasa no es individual, más bien es colectivo”.

En esa búsqueda de lo colectivo, la directora decidió que hubiera múltiples protagonistas y no una sola. Además, eligió filmar el documental enteramente en blanco y negro, en sintonía con el retrato de la maternidad que hizo una de las protagonistas: “Para mí la maternidad es ver en blanco y negro, como algo monocromático, como que desaparece el afuera, los colores; solo veo una luz que ilumina al bebé”, ilustra durante la película.

“Cuando estas maternando los días son largos y los años cortos”

Esta frase —que le dará nombre al documental— es pronunciada por una de las protagonistas que intenta describir cómo transcurren los días de una persona que acaba de parir. Con la llegada de la maternidad, la vida cotidiana se trastoca completamente y, a su paso, se entremezcla con la lactancia, el extremo agotamiento y el sentimiento de culpa, históricamente adjudicado a las identidades feminizadas.

¿Seré suficiente? ¿Puedo considerarme una buena madre? ¿Por qué me quejo tanto si otras mujeres la pasan peor? ¿Con qué discursos se llega a la maternidad? ¿Qué es lo que no se dice acerca del puerperio? Son algunas de las preguntas que atraviesan las historias de vida de las mujeres del Años cortos, días eternos, quienes por momento abandonan la escena, abrumadas por el sinfín de cambios que trae aparejada esta etapa.

En el camino para desarrollar el documental, las creadoras notaron las complejidades de filmar una película con mujeres atravesando el puerperio, dado a que, de pronto, tienen una gran sobre demanda en sus vidas y sus cuerpos.

“Las demandas de un rodaje empezaron a hacer que muchas de ellas se bajen del proyecto. Y ahí fue cuando pensamos por qué no incorporar dentro del material de la película el fallido, porque todo eso es parte del puerperio, es parte de la vida en realidad; lo que pasa es que cuando haces una película, vos dejas la escena que mejor salió. Bueno, nosotres hicimos el ejercicio opuesto: elegimos dejar dentro del material de la película la escena que incorporaba todos esos elementos de imposibilidad”, cuenta Estévez.

El acierto de la directora es lograr un relato coral, en el que las voces de sus protagonistas se yuxtaponen para ir descubriéndose, a la vez que la interpelan y ponen en cuestionamiento su propia curiosidad.

“¿Por qué querés hacer una película sobre la maternidad, si no sos madre?”, indagan sus protagonistas, y Silvina lejos de facilitar la respuesta, trae a las mujeres que son parte su vida, para rastrear de dónde proviene ese interés.

“De alguna manera era mi búsqueda también, yo me lo estaba preguntando, entonces preferí que la respuesta se fuese armando como este coro de voces de las demás”, señala.

Hermanas, tías, abuelas, suegra, mamá y amigas tratarán de hallar una respuesta acorde a semejante incógnita. En relación a su propia madre, Estévez agrega: “Busqué esa respuesta en mi familia, en mi madre, en todo lo que percibí de ella cuando era chica y en ese lugar vacío que dejaba por todas las demandas que ella tenía ella para con sus hijes, sumado a la exigencia de volver a laburar enseguida, como si nada. De alguna manera empaticé con esto. Yo soy la mayor de cuatro hermanas, no me quedó otra que cubrir esas tareas de cuidado; fue algo inconsciente”.

Al recordar esas épocas, y tal vez acercándose un poco a una posible respuesta sobre por qué escribir sobre maternidad sin ser madre, reflexiona: “Por eso siempre me generó tanta empatía esa lucha feminista, la lucha de qué pasa cuando nos convertimos en madre y todas esas injusticias sociales a las que nos vemos expuestas, solo por ser mujeres, y como en su devenir se acrecientan, se extreman”.

Maternamos como podemos

Maternamos, más bien, como lo permite este sistema hipercapitalista y patriarcal, que vende una maternidad edulcorada, en la que los procesos se tienen que atravesar rápido, para volver a ser la que se era antes de transformarse en madre. No hay una respuesta unívoca, no hay un manual de instrucciones ni recetas preestablecidas: la maternidad sigue siendo una experiencia personal, singular y única, sobre la que siguen depositándose presiones y exigencias.

Pasaron cinco años desde que comenzó el rodaje del documental y muchas cosas han cambiado para bien. Hoy hay más información, las licencias se extendieron y el aborto legal abre un umbral de posibilidades respecto al imperativo de ser madres.

En ese sentido Estévez se pregunta: “¿Cuánta valentía se necesita para elegir ser madre en esta sociedad de forma consciente y cuánta valentía para elegir no serlo? Porque de todas maneras te van a juzgar, algún precio vas a tener que pagar; seas madre o no, en ambas situaciones nos van a señalar. En ese camino, entrevisté a mujeres de distintas generaciones y me parece que fue una búsqueda súper interesante, que te abre imaginarios, desde esa abuela o esa madre que podría ser la tuya y puede generar más identificación con el espectador”.

Para finalizar, la directora de Años Cortos, días eternos, concluye: “Nuestro granito de arena con este proyecto es partir del punto de vista de una mujer no madre, y no creemos que sea una película de madres, para madres, trata sobre una temática de la vida para cualquiera. Me gustaría que la vean pibas que no son madres, pibas de veinte, treinta, donde todavía no se tomó esa decisión, porque de alguna manera ese universo a mi me representa”.  

Ficha técnica

“Años cortos, días eternos” (2020) es un documental de 62 minutos, ganador del premio Coral de postproducción del Festival de Cine de La Habana y del WIP del 31° Festival La Mujer y el Cine. En noviembre participará en la Muestra Internacional de Cine de Mujeres de Latinoamérica en la cinemateca mexicana; en diciembre en el Festival de Cine Documental de Buenos Aires (FIBA) y seguirá su recorrido en un festival de cine de Filadelfia. El objetivo, también, es que se presente en el Festival de Cine de Mar del Plata. Se podrá ver en todas las salas del país en marzo del 2022, y luego estará disponible en las plataformas Cont.Ar y Mubi.

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Anabela Morales eses Profesora en Comunicación Social (UNLP) y diplomada en Educación Sexual Integral en la Universidad de Buenos Aires. Co-creadora de Proyecto Marea Roja y Repensar la ESI. Forma parte de la ONG Faro Digital.

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